Ciencia
Vegetales

Investigadores australianos descubren que las plantas también son mineras: hay verduras que extraen un mineral del suelo

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El uso de especies vegetales para sanear terrenos contaminados no es una novedad, pero un hallazgo reciente cambia las reglas del juego. Un equipo de investigadores australianos ha confirmado que ciertas verduras de consumo habitual poseen una capacidad asombrosa para actuar como auténticas mineras.

Estas plantas logran absorber metales pesados y valiosos del suelo, almacenándolos de una forma que facilitaría su posterior aprovechamiento industrial. La investigación pone el foco en la familia de las brasicáceas, donde destacan alimentos como el coliflor, el brócoli o la col rizada (kale).

Según los datos publicados en la revista científica Metallomics, estos cultivos no solo toleran la toxicidad de elementos como el talio, sino que lo «cosechan» activamente. Este fenómeno, conocido como hiperacumulación, convierte a estas hortalizas en candidatas ideales para la fitominería, un método sostenible para obtener materias primas críticas.

¿Cómo funcionan estas plantas mineras de talio?

La clave de este descubrimiento reside en la estructura interna de la Brassica oleracea (kale). La Universidad de Queensland, a través de su Centro de Responsabilidad Ambiental en Minería, lideró el estudio que desvela cómo la planta gestiona el mineral del suelo. Los científicos detectaron que el vegetal concentra el talio principalmente en los márgenes de las hojas y cerca de los haces vasculares.

Lo más sorprendente es que el metal no se queda disperso, sino que se organiza en depósitos cristalinos de aproximadamente 5 µm. Estos cristales de cloruro de talio aparecen a lo largo de los nervios internos de las hojas. Al cristalizar el componente tóxico, la planta parece activar un mecanismo de tolerancia similar al de las especies que viven en ambientes salinos, lo que les permite sobrevivir mientras acumula niveles que serían letales para otros organismos.

La fitominería: las verduras mineras

Más allá de la curiosidad biológica que representa, este proceso biológico tiene un trasfondo económico en la industria.

El talio es un material extremadamente escaso, con un precio que ronda los 8800 euros por kilogramo. Su demanda es alta en sectores punteros, ya que resulta imprescindible para fabricar superconductores, vidrios ópticos y componentes con diversas aplicaciones en la medicina moderna.

La doctora Amelia Corzo-Remigio, investigadora principal del estudio, destaca que estas plantas mineras pueden limpiar los suelos degradados por la actividad industrial y, a la vez, suministrar un recurso escaso.

Gracias al crecimiento rápido de estas verduras, los expertos están ideando un modelo de extracción sostenible que complemente a la minería convencional. De hecho, se estima que algunas especies podrían generar rendimientos valorados en miles de euros por hectárea al año.

El futuro de las plantas mineras

Aunque el potencial para la industria es enorme, los investigadores australianos advierten sobre las implicaciones en la seguridad alimentaria. Al ser cultivos que acumulamos en nuestra dieta, como el repollo o las coles de Bruselas, el riesgo de intoxicación por talio es una realidad que requiere vigilancia.

Los niveles tóxicos detectados en los brotes de kale pueden alcanzar los 6280 µg/g, una cifra muy superior a los límites permitidos para el consumo humano.

Por lo tanto, el camino a seguir divide el uso de estas brasicáceas en dos vertientes. Por un lado, se busca limitar la absorción de toxinas en zonas agrícolas para proteger la salud pública. Por otro lado, se pretende explotar al máximo su capacidad en suelos contaminados para abastecer de minerales críticos a las nuevas tecnologías energéticas y médicas.

El reto actual de los especialistas ahora consiste en perfeccionar los procesos metalúrgicos para extraer el metal de la biomasa cosechada de forma eficiente.