Ciencia
Paleontología

Los expertos en paleontología encumbran como referencia mundial a un yacimiento de Teruel con 100 huellas de dinosaurios

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El yacimiento de Teruel conocido como Mas de Pérez, situado en los alrededores de Mosqueruela, dentro del Parque Cultural del Maestrazgo, conserva uno de los registros icnológicos más completos del Cretácico superior de la Cordillera Ibérica. Sus 99 icnitas y seis rastros de dinosaurios terópodos lo convierten en un punto de referencia paleontológico indiscutible.

Hasta fechas recientes, este intervalo temporal carecía de evidencias significativas de dinosaurios en la península ibérica. Ahora, el enclave de Mosqueruela viene a cubrir ese vacío con una asociación de huellas de primer orden, cuya relevancia acaba de ser reconocida a escala internacional por los principales expertos en paleontología.

El yacimiento de Teruel de Mosqueruela, un referente mundial de huellas de dinosaurios carnívoros

La investigación, publicada en la revista Geoheritage de Springer Nature, detalla por primera vez con rigor científico internacional la colección completa de huellas de Mas de Pérez. Los autores son Luis Mampel y Alberto Cobos y ambos forman parte de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis.

En este yacimiento de Teruel inventariado se contabilizan seis rastros de dinosaurios terópodos, varias huellas tridáctilas aisladas y 11 depresiones alargadas de origen indeterminado, lo que eleva el total de elementos a 110, con 99 icnitas estrictamente atribuidas a grandes dinosaurios carnívoros.

El yacimiento se data en el Cenomaniense, la primera etapa del Cretácico Superior, con una antigüedad cercana a los 100 millones de años.

Los niveles estratigráficos que contienen las huellas se formaron en un ambiente de plataforma marina somera abierta al mar de Tetis, el precursor del actual Mediterráneo, con episodios de exposición subaérea que permitieron a los terópodos dejar su impronta en el fango consolidado.

Ese contexto sedimentario específico aporta información de primer nivel sobre la distribución geográfica y el comportamiento de estos dinosaurios en la Europa del Cretácico Superior.

Un vacío paleontológico que este yacimiento de Teruel ayuda a llenar: ¿Por qué se reconoce a Mas de Pérez?

La importancia del yacimiento de Teruel va más allá del número de huellas. Antes de que los investigadores de la Fundación Dinópolis comenzaran sus trabajos en Mas de Pérez, el registro fósil de la Cordillera Ibérica para el Cenomaniense presentaba lagunas notables: apenas existían evidencias directas de dinosaurios en este tramo temporal dentro de la península.

Mosqueruela cambia ese panorama de forma sustancial. La icnoasociación documentada no solo prueba la presencia de terópodos de tamaño considerable en la zona durante ese período, sino que permite inferir pautas de movimiento y comportamiento de grupo.

La combinación de rastros múltiples en un mismo afloramiento sugiere que varios individuos transitaron por el mismo barro en un intervalo temporal relativamente corto, algo que los paleontólogos interpretan como un indicio de actividad gregaria o de rutas migratorias compartidas.

La financiación del proyecto corrió a cargo del Gobierno de Aragón, a través del grupo de investigación E04_23R FOCONTUR, y de la Unidad de Paleontología de Teruel del Ministerio de Ciencia e Innovación. Trabajos previos en el yacimiento contaron con el respaldo de proyectos Leader y de la Comarca Gúdar-Javalambre.

Patrimonio, ciencia y desarrollo: el modelo del Geoparque del Maestrazgo

Uno de los ejes centrales del estudio es la gestión sostenible del yacimiento como recurso patrimonial. La investigación plantea estrategias concretas de conservación y protección del afloramiento, e incorpora a la comunidad local en el proceso de divulgación y aprovechamiento del hallazgo como motor de desarrollo socioeconómico.

Este enfoque responde a la filosofía del Geoparque Mundial de la Unesco en el que se encuadra Mosqueruela: la integración entre ciencia, territorio y sociedad.

Mampel y Cobos argumentan que el modelo de Mas de Pérez puede extrapolarse a otros yacimientos similares de la región, convirtiendo los recursos paleontológicos en herramientas de atracción turística y educativa sin comprometer su integridad científica.

Y, por último, cabe mencionar que la revista Geoheritage es la referencia académica de mayor prestigio en el ámbito del patrimonio geológico mundial. Su inclusión del yacimiento turolense confirma que Mosqueruela ha dejado de ser una apuesta local para convertirse en un nombre con peso propio en la icnología europea.