Una empresa española recicla pelo humano en las peluquerías para crear filtros agrícolas que ahorran agua y eliminan CO2
En España se generan toneladas de pelo humano al año en peluquerías y salones, un residuo que hasta hace poco no tenía ninguna utilidad reconocida. La mayoría acaba en la basura, mezclado con plásticos, y esa mezcla complica o impide su valorización. El sector mueve miles de millones de euros al año en el país, pero su gestión de residuos sigue siendo en gran parte invisible.
Pero atentos aquí, porque hay empresas que están cambiando eso. Una de las más avanzadas opera desde Barcelona y ha convertido ese pelo en el punto de partida de una tecnología patentada con aplicaciones en varios sectores productivos. Para llegar a esa idea, su fundadora tardó décadas: primero pasó por 25 años de carrera en el ámbito tecnológico y terminó en un laboratorio.
¿Cuál es la empresa barcelonesa que aprovecha el pelo humano?
La empresa se llama Clic Recycle y tiene su sede en la Via Laietana de Barcelona. Su producto más destacado para el campo es el CLIC TERRA, un mantillo biodegradable fabricado a partir de pelo humano recogido en peluquerías y combinado con fibras naturales como el yute o el cáñamo.
Y muchos se preguntarán: ¿Qué es y para qué sirve? Pues, el resultado es una capa protectora que se aplica sobre el suelo de cultivos, viñedos y jardines urbanos para reducir la evaporación y enriquecer la tierra.
Ya hay datos y son concretos. El CLIC TERRA reduce el riego hasta un 30% y genera un ahorro de 6,3 toneladas de CO₂ equivalente por tonelada de producto.
Además, tres kilos de pelo humano contienen 500 gramos de nitrógeno, un nutriente que queda disponible para el suelo a medida que el material se descompone de forma natural. No lleva plásticos, no deja residuos sintéticos y se degrada por completo.
¿Por qué el pelo humano tiene propiedades que los plásticos no pueden imitar?
El cabello tiene características físicas poco habituales en un residuo orgánico. Es hidrofóbico (repele el agua exterior), pero retiene la humedad en la zona radicular; es oleofílico (absorbe grasas y aceites), lo que lo hace eficaz también para limpiar derrames en entornos marinos; y se descompone liberando nitrógeno y queratina, dos compuestos que mejoran la estructura del suelo.
Esas propiedades son el resultado de una proteína fibrosa de densidad extraordinaria, con cualidades que los polímeros sintéticos no replican una vez que se retiran del campo.
Aquí hay que destacar que Clic Recycle ha invertido años en desarrollar materiales patentados que combinan el pelo humano con otras fibras naturales, un proceso optimizado a través de pruebas de laboratorio, pilotos en campo y análisis de ciclo de vida certificados bajo las normas ISO 14040 y 14044.
Por ejemplo, la versión más avanzada del CLIC TERRA incorpora sensores de suelo y una plataforma IoT que permite el riego de precisión y la generación de créditos de carbono certificados.
¿Cómo nació la idea de convertir pelo en filtros agrícolas que ahorran agua y eliminan CO2?
Valérie Itey, fundadora de Clic Recycle, es de origen francés, aunque la empresa que construyó tiene su base en España. La semilla del proyecto la plantó su abuelo: en el sur de Francia, recogía el pelo cortado de los vecinos del pueblo para colocarlo alrededor de las cepas de vid, donde actuaba como barrera de humedad y repelente de animales.
Ese recuerdo permaneció guardado durante décadas mientras Itey construía una carrera de 25 años en el sector tecnológico y empresarial.
Cuando volvió a esa idea con herramientas científicas, el resultado fue Clic Recycle. La empresa es hoy el operador local de gestión de residuos capilares de L’Oréal Productos Profesionales en el marco del programa de sostenibilidad Hairstylists for the Future.
En 2026, Itey fue reconocida entre las diez mejores emprendedoras del año en Cataluña. Dos de sus productos, CLIC TERRA y CLIC SEA, llevan el sello de la Solar Impulse Foundation, que certifica soluciones rentables con impacto medioambiental verificado.
Las peluquerías, el primer eslabón del circuito de esta empresa en Barcelona
Sin dudas, el modelo funciona porque las peluquerías son el punto de origen del material. Los salones que se suman al programa reciben los contenedores necesarios para separar el pelo del resto de residuos; Clic Recycle se encarga de la recogida y el transporte.
A cambio, los establecimientos obtienen un certificado que acredita su compromiso sostenible, algo que un número creciente de clientes valora a la hora de elegir dónde cortarse el pelo.
A escala global, se estiman 2,2 millones de kilogramos de pelo humano desperdiciados cada año en peluquerías. En España, la cifra exacta no está inventariada, pero el volumen de salones activos en el país convierte este mercado en uno de los prioritarios para la empresa.
Por último, Clic Recycle trabaja también en el sector naval con el recién mencionado CLIC SEA, un producto equivalente que absorbe hidrocarburos y metales pesados en el agua, ya probado en el Puerto de Barcelona.