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Corea se pasa el juego: reaprovecha los posos del café húmedos para crear energía y combustible sólido en solo 90 segundos

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo del Instituto Coreano de Geociencia y Recursos Minerales (KIGAM) ha desarrollado en Corea un método que transforma los posos de café húmedos en un combustible sólido de alta calidad. El proceso tarda solo 90 segundos y no necesita secar el residuo antes.

Los posos de café suelen contener más de la mitad de su peso en agua, lo que obliga a secarlos antes de aprovecharlos como fuente de energía. Ese secado consume tiempo y electricidad, por lo que gran parte de este residuo termina en vertederos o se incinera.

La técnica coreana evita ese paso, ya que somete los posos húmedos a un plasma de llama a entre 800 y 900 grados, que en pocos segundos elimina el agua y reorganiza la materia hasta obtener un combustible parecido a la antracita, el carbón mineral de mayor poder calorífico.

¿Cómo convierte Corea los posos de café húmedos en combustible en 90 segundos?

El método aplica un chorro de plasma de llama directamente sobre los posos, sin secado previo. En ese entorno, a entre 800 y 900 grados, el agua se evapora y el material carbonoso se transforma en apenas 90 segundos.

Esa velocidad marca la diferencia frente a los métodos actuales. La carbonización hidrotermal necesita entre una y seis horas, y la torrefacción supera la media hora. El sistema del KIGAM resulta entre 40 y 240 veces más rápido que el primero y unas 20 veces más veloz que la segunda.

Al evitar el secado, el sistema ahorra la energía que suele gastarse en evaporar el agua de los posos. Ese paso previo es el que encarece los métodos habituales, porque un residuo que llega con más de un 55 % de humedad exige un gasto eléctrico alto antes de cualquier transformación en combustible.

Proceso de procesamiento del café a través del plasma de llama. Foto: KIGAM

Un combustible sólido con energía de nivel antracita

El resultado es un combustible sólido con un poder energético de 29 megajulios por kilogramo, un 33 % más que el material de partida. Ese valor lo acerca a la antracita, el carbón mineral más denso en energía.

Durante el proceso, el carbono fijo del residuo se triplica, ya que pasa del 15,6 % al 46,2 %. Además, el tratamiento elimina por completo el azufre, lo que reduce las emisiones contaminantes cuando el combustible se quema.

Un mayor contenido de carbono fijo implica que el combustible arde de forma más estable y entrega más calor por cada kilogramo. Por eso el producto tratado se comporta de forma parecida al carbón industrial, aunque parta de un simple desecho de la preparación del café.

El azufre es uno de los componentes que más contamina cuando se quema un combustible, por lo que su eliminación reduce el impacto ambiental del producto final. El material obtenido resulta así más limpio que el carbón convencional.

Diez millones de toneladas de posos de café con una nueva salida

Cada año se generan en el mundo más de diez millones de toneladas de posos de café, que en su mayoría acaban en vertederos o en plantas de incineración. Aprovechar ese volumen como energía da salida a un residuo abundante y barato.

El desarrollo lo lidera Park Tae-jun, investigador de la División de Utilización de Recursos del KIGAM, en colaboración con la empresa Godtech. Los resultados se publicaron en la revista científica Chemical Engineering Journal.

El combustible resultante presenta además una superficie más porosa que la materia original, una característica que mejora su combustión y facilita su manejo industrial.