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BLOC DE NOTAS

Sin control ni límites

Siete personas, entre ellas una niña, tuvieron que ser rescatadas durante la Semana Santa al verse imposibilitadas de poder completar, a causa de las zonas encharcadas por el agua, el Torrent de Pareis. Y a tal efecto tuvo que ser nuevamente movilizado un helicóptero. Y van… Pero durante esta misma semana, cuando el buen tiempo ha propiciado excursiones por la Serra de Tramuntana, hasta ha tenido que ser rescatada, perdida en Mortitx, una madre con dos hijos de 6 y 7 años. Es decir, una completa sinrazón. 

Pero disfrutar de Mallorca, gozar de libertad en una isla que ofrece innumerables atractivos, es una cosa, pero vulnerar el más elemental sentido común en su disfrute y saltarse cualquier norma, escrita o no, es otra cosa. Y de cada día más gente vulnera cualquier medida o incluso cualquier prohibición que se imponga. Y no solo los nativos, sino también los turistas que, a falta de advertencias claras, incluso de prohibiciones explícitas, hacen lo que les viene en gana. Y ahí tenemos buenos ejemplos.

Estas fechas son propicias para cualquier transgresión, tanto la de excursiones por la Serra como los entrenamientos de ciclistas. Ya se ha visto lo ocurrido en el Torrent de Pareis, pero también durante estos meses ocurre otro fenómeno como es, gracias a nuestra variada orografía, el entrenamiento de miles de ciclistas por las carreteras de Mallorca, sin atenerse a cualquier normativa y colapsando el tráfico especialmente en la zona norte. Pero no solo ocurren estas disfunciones en invierno, ya que durante el verano las grandes embarcaciones navegan tan cerca de la costa que ponen en peligro la vida de sus alrededores, eso sin contar con otro grave riesgo como son las motos de agua. Pero es evidente que ninguna de estas actividades cuenta con la consiguiente prohibición.

Parece llegada, pues, la hora de que, cuando menos prohibiciones estrictas, aunque en algún caso sí se debieran imponer, desde las administraciones públicas se lancen las oportunas advertencias de lo que está o no permitido. Sobre las excursiones por las montañas, especialmente el Torrent de Pareis, debería existir algún control físico para advertir de si se puede o no realizar el recorrido en las condiciones adecuadas. Sobre los miles de ciclistas que colapsan nuestras carreteras, la advertencia de que deben circular en fila india para evitar atascos y, más aún, sobre las grandes lanchas y las motos de agua, la prohibición estricta de acercarse a las orillas.

Evidentemente, existen otras muchas situaciones peligrosas, pero estas son las de más urgente ordenación.

Por tanto, una advertencia, incluso una prohibición, a todas cuantas empresas estén relacionadas con el turismo –aparte los nativos, claro— es absolutamente necesaria. Tanto en lo que se refiere a las excursiones por nuestros montes como por los circuitos ciclistas con sus empresas especializadas. Y concretamente las advertencias al sector náutico por la peligrosidad que representa. De no hacerlo, supone para nuestras administraciones una irresponsable peligrosidad. Porque ha llegado la hora de que, sea una normativa obligada o sea una prohibición estricta, se debe actuar. No es posible dejar las cosas sin control por más tiempo.