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CULTURA

Puesta de largo de Huialfàs Ensemble en el Teatro Principal de Palma

Emotivo el inicio en homenaje a Madò Antònia Buades con la Tonada des batre, primero escuchando una grabación con su voz, después interpretando 'Batre', ya como big band

Brillante, sorprendente también, el concierto ofrecido el 3 de mayo en el Teatro Principal de Palma por el colectivo local, Huialfàs Ensemble, que tiene su origen en el trabajo fin de carrera del pobler Miquel Bennàssar, graduado en bajo eléctrico y contrabajo por el Conservatori del Liceu. El embrión se desarrolló poco después en formato Sa Pobla Jazz Collective,  coliderado por Bennàssar y Toni Vaquer, compañeros en el Conservatori del Liceu, este último ampliando estudios en la célebre Berklee College of Music (Boston, Mass.), regresado a la isla ya considerado figura emergente del piano-jazz. Esta big band actuó en 2024 y 2025 en el Mallorca Jazz Sa Pobla, siendo el concierto del Principal su auténtico bautismo de fuego.

La mayoría de integrantes de Huialfàs Ensemble era gente emergente en su respectiva especialidad, todos con formación académica, llamándome a un recogimiento especial ver que formaba parte del conjunto la cellista Carme Font, a quien conocí siendo una niña de apenas siete años, cuando mantuve una estrecha amistad con su padre, el médico Carlos Cristos, ya fallecido. Juntos, él, su mujer —también médico— y yo, hicimos una inmersión en el Extremo Oriente, a mediados de los 90, en parte profesional (el Congreso Internacional de Medicina Familiar celebrado en Hong Kong), y también iniciática, moviéndonos como viajeros por China, Península de Indochina y parada final en Calcuta. No viene a cuento, pero quería dejar constancia. 

Aquellos primeros veinticinco músicos, reclutados para formar Sa Pobla Jazz Collective, han pasado a ser una treintena larga bajo el paraguas de la siguiente y puede que definitiva big band Huialfàs Ensemble. Como es la primera vez que escribo sobre ellos, bueno será recordar de dónde viene el nombre. Vamos allá. En tiempos de los árabes, Huyar Alfaz era la alquería más grande existente en Mallorca dedicada al cultivo y la ganadería y cuya localización se triangulaba con Muro, s’Albufera y la actual Sa Pobla. Poco después de la conquista, comienzos del siglo XIV, se creó Pobla de Hualfàs, que con el pasar del tiempo alcanzará su actual topónimo. Sa Pobla.

Debo apuntar, puesto que es la primera vez que escribo sobre ellos, mi gran curiosidad sobre un trabajo inspirado en reinterpretar las tonadas de trabajo que se cantaban en Sa Pobla durante las labores del campo, con arreglos de corte moderno; fusionando acto seguido de forma original,  el jazz, música clásica e instrumentos tradicionales. De manera que sobre el escenario está en el margen izquierdo una sección de cuerda, a la derecha una sección de metales, y situados al centro en primera línea los instrumentos tradicionales y en segundo plano quinteto de jazz formado por piano, contrabajo, batería y percusiones. La idea central prioritaria, en palabras de Miquel Bennàssar, era «reinventar el patrimonio cultural para las nuevas generaciones». 

En 2024 se le concedió a Bennàssar el Premio Ciudad de Palma de Música, «por rescatar el tesoro sonoro local». Un rescate que ya tiene álbum debut y cuyo repertorio fue el eje central del concierto del 3 de mayo.

Emotivo el inicio en homenaje a Madò Antònia Buades con la Tonada des batre, primero escuchando una grabación con su voz, después interpretando Batre ya como big band. Siguieron distintas tonadas, en efecto ancestrales, todas ellas resueltas abriendo con referencias al sonido original, y después, la recreación contemporánea con arreglos que cabe entender próximos a un minimalismo sostenido, incluyendo alternancia de solos en la práctica de todos los instrumentos, dándole así espacio a la improvisación jazzística. 

Me pareció especialmente logrado el trabajo de recreación en Cançó de bres per un infant, a partir de la fusión de dos nanas: Sa Molinereta y Dormiu petit, especialmente conseguida la segunda al darle un profundo sentido al conjunto del proyecto. Teniendo en cuenta que las tonadas tenían como principal función marcar el ritmo del trabajo en el campo, acudir a lo que he llamado minimalismo sostenido era la mejor opción para hacer las variaciones absolutamente respetuosas con el sonido original.

Mientras Bennàssar formaba parte del conjunto, Toni Vaquer se empleó a fondo en la dirección, por cierto espectacular, gesticulando con exactitud sus indicaciones a músicos en particular y a las secciones en general. Fue, ya digo, un trabajo excepcionalmente agradecido, además de ejemplar.

El caso de Huialfàs Ensemble puede servir de prototipo para actividades a desarrollar en la futura Caja de Música, digamos a modo de laboratorio, y de paso garantizar que experiencias como ésta no caigan en saco roto.