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Palma

Los negocios de Palma retiran las telarañas y se activan ante el arranque inminente de la temporada de cruceros

Negocios de la ruta de los cruceristas en el centro ya han reabierto y adecuado los negocios para una nueva temporada

Los comercios centrados en el negocio turístico de Palma, y que están la mayoría en el centro de la ciudad, han pasado ya página del invierno y están empezando a quitar las telarañas para activar una nueva temporada turística, en especial la de cruceros, que se iniciará en apenas una semana.

Bares, comercios, restaurantes, grandes marcas y pequeños establecimientos se reactivan para plantar en la calle su oferta para los miles de cruceristas que pronto llenarán las calles de la capital balear.

Una visita a puntos clave de la oferta comercial para los cruceristas permite comprobar que estos negocios han dejado atrás el invierno, se desperezan y empiezan a desplegarse para empezar a recibir a los cruceristas. Una nueva temporada turística está a la vuelta de la esquina.

OKBALEARES ha podido constatar en la calle Antoni Maura, la calle Palau Reial o la Plaza Mayor, que muchas de las persianas que han estado bajadas en las últimas semanas, vuelven a estar levantadas. Los restaurantes han vuelto a ocupar los lugares asignados para sus terrazas. Grandes marcas de joyas y otros establecimientos ultiman en estos días sus obras de reforma.

También a la espera de la llegada de los primeros grandes cruceros a la capital balear están más de 40 entidades entre asociaciones y empresas, entre ellas la Federación de la Pequeña y la Mediana Empresa de Mallorca (Pimem) y la Asociación del Pequeño y Mediano Comercio (Pimeco), que han presentado esta semana en Cort un manifiesto por la continuidad y estabilidad del turismo de cruceros en Mallorca.

La plataforma ha defendido que el sector inició hace tiempo una transición pionera y una apuesta patente en desarrollo de nuevas tecnologías pioneras para cumplir con las normativas internacionales.

La portavoz de la Plataforma, Álex Fraile, ha asegurado que no se está hablando de promesas sino de inversiones millonarias y ha puesto como ejemplo que muchos de los buques que llegan ahora a Palma ya operan con gas natural licuado (GNL), lo que reduce las emisiones y partículas, o la electrificación donde la clave está en la conexión a tierra.

«Si el Govern y la Autoridad Portuaria aceleran esto, los barcos apagarán motores en puerto, eliminando el humo en la ciudad. No es lógico que las navieras se anticipen y que los puertos españoles no estén adaptados para las conexiones eléctricas», ha añadido.

Este es el argumento económico más potente, según la plataforma. Para la asociación, el crucero no es solo un producto vinculado al sol y playa. «Es la capacidad de mantener a muchos trabajadores y pequeñas empresas, el comercio, la restauración, los guías, el transporte discrecional, los taxis, las agencias de viajes», ha añadido Fraile, que ha recordado que el crucerista de clase media-alta que busca cultura y gastronomía fuera de temporada alta es el perfil que Baleares necesita para no depender del sol y playa.

Por su parte, la presidenta de Pimeco y vicepresidenta de Pimem, Carolina Domingo, ha defendido que el turismo de cruceros es un elemento clave para el dinamismo comercial de Palma, especialmente en temporada baja.

Según ha explicado, la reducción de escalas tiene un impacto inmediato en el pequeño y medio comercio, que durante los meses de invierno depende en buena parte de este flujo de visitantes para mantener la actividad.

«Tiendas, restauración, servicios, transporte y centenares de pequeños negocios se benefician de una actividad que considera complementaria pero esencial», ha afirmado la presidenta de Pimeco y vicepresidenta de Pimem, Carolina Domingo