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El disparate de la izquierda con los 200 okupas de la vieja cárcel de Palma: darles 50 millones para pisos

Aunque durante los ocho años que gobernaron no les ofrecieron nada, ahora exige al PP que les de una vivienda

Los separatistas de Més exigen que el dinero salga del presupuesto del Ayuntamiento para la rehabilitacion de Gesa

  • Indalecio Ribelles
  • Redactor de OKBaleares, información local de Palma, social y política. Antes, redactor en EL MUNDO/ Baleares durante 20 años.

El disparate de la izquierda con los 200 okupas de la vieja cárcel de Palma: darles 50 millones para que el Ayuntamiento de la capital balear les compre pisos.

Aunque durante los ocho años que gobernaron en la capital balear no sólo permitieron que cada día se sumaran más okupas al inmueble (tres de cada cuatro son magrebíes llegados en pateras) a los que no ofrecieron alternativa habitacional alguna, para los socialistas, el desalojo del inmueble que está en un avanzado estado de degradación, amenaza ruina y supone un serio riesgo para la integridad física de estos dos centenares de okupas, se ha hecho de manera «precipitada, improvisada y profundamente irresponsable» por parte del Ayuntamiento de Palma del PP.

«Estamos delante de una operación que no tiene en cuenta a las personas que se encuentran en situación de grave desprotección. Es un fracaso político y una enorme irresponsabilidad social del Imas, que debería liderar todas las acciones y no ha hecho nada», ha dicho la consellera Sofía Alonso.

La socialista ha puesto el foco en la ausencia de alternativas habitacionales y planes de reubicación para las personas que se verán afectadas por un desalojo «que no resuelve nada y solo expulsa la pobreza de un punto de la ciudad para que reaparezca en otro».

«Es incomprensible que el organismo responsable de la atención social en Mallorca no haya anunciado, previsto ni activado ningún operativo específico para atender a estas personas. Ni un dispositivo de emergencia, ni un plan de choque, ni una alternativa real. Nada».

Los separatistas de Més han concretado más la propuesta y exigen que 50 millones previstos para la rehabilitación del edificio de Gesa sean para comprar pisos para estos okupas.

La idea, según Truyol, es adquirir viviendas ya existentes para incorporarlas al parque público del municipio y dar una respuesta a estas personas que okupan el recinto.

Si en Palma el precio medio de una vivienda se sitúa en torno a los 4.000 euros por metro cuadrado, con 50 de los 120 millones que el Ayuntamiento de Palma prevé destinar al edificio de Gesa, se podrían comprar entre 150 y 170 pisos de 75 u 80 metros cuadrados, ha detallado Més per Palma en un comunicado.

Truyol ha puesto como ejemplo una operación que en diciembre de 2024 se realizó entre el Instituto Balear de la Vivienda (Ibavi) y la Sareb en la que se adquirieron diez viviendas por 1,3 millones de euros, es decir, por una media estimada de 138.900 euros.

Una situación de riesgo

Si los precios de las viviendas que el Ayuntamiento decidiera comprar para los residentes de la antigua prisión fueran los mismos, ha expuesto, se podría llegar a los 360 pisos.

«Eso es actuar de verdad contra la emergencia habitacional, no hacer anuncios vacíos», ha subrayado la regidora, quien ha acusado al equipo de gobierno de «continuar improvisando y mirando hacia otro lado».

La formación, además, ha considerado que esta propuesta supondría retirar presupuesto de un proyecto, el del edificio de Gesa, que «sólo servirá para aumentar la presión turística y los precios de la vivienda».

Hay que tener presente que los informes técnicos elaborados por Bomberos de Palma, Policía Local y Urbanismo advierten de un riesgo real y creciente, tanto para quienes permanecen en el interior como para los servicios de emergencia que deben intervenir ante cada incidencia.

Estos documentos constatan, por un lado, la grave situación de insalubridad del recinto, con acumulación de basuras y residuos, que ha favorecido la proliferación de ratas y plagas y, por otro, el elevado riesgo de incendio, tanto por los numerosos fuegos contabilizados —en su mayoría provocados— como por la propia configuración estructural del edificio.