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Así malvive en una furgoneta un guardia civil destinado en Ibiza: «Es lo que me puedo permitir»

Tiene tres hijas y soporta una hipoteca y un crédito, pero con su sueldo no ha conseguido alquilar un piso

Explica que otros compañeros en su misma situación "pernoctan a diario" en la zona donde se instala

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La falta de vivienda en Ibiza se ha convertido en todo un problema para los agentes de la Guardia Civil allí destinados. Uno de ellos muestra a OKDIARIO cómo malvive en una furgoneta adaptada sin que el ministro Fernando Grande-Marlaska le dé una solución: «Con nuestro sueldo es totalmente inviable alquilar un piso y esto es lo que me puedo permitir», lamenta este agente, que lleva poco más de un mes en la isla. Además, explica que otros compañeros en su misma situación de precariedad «pernoctan a diario» en el descampado donde se ha instalado.

En el vídeo, el guardia civil cuenta cómo se las apaña diariamente y enseña su cama, de «apenas 80 centímetros», en la que guarda los juguetes de sus tres hijas, y donde cuelga la ropa recién lavada. Ha aparcado en una zona de bosque donde vive más gente en otros vehículos, «debajo de un árbol para evitar el sol del mediodía» y cerca de una carretera y de una gran superficie comercial donde compra comida caliente. Una situación absolutamente inaceptable para un funcionario público.

La cama de 80 centímetros donde duerme, su pantalón de uniforme y los peluches de sus hijas.

Ante este panorama, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha denunciado la «absoluta inacción» de la administración para tratar el «gravísimo» problema de acceso a la vivienda en Baleares, sobre todo respecto a los empleados públicos destinados en las Islas, como los agentes de la Guardia Civil que se ven «obligados» a vivir en sus vehículos en Ibiza.

Por su parte, el colectivo Independientes de la Guardia Civil (IGC) ha afirmado que los agentes reciben «como un castigo» ser destinados en Baleares y han reclamado complementos retributivos. En un comunicado, la asociación ha advertido de la precariedad a la que se enfrentan, entre otras razones, por las dificultades de acceso a una vivienda digna.

«Para la mayoría de agentes que destinan a cualquiera de las Islas significa sufrir un tremendo golpe de mala suerte, ya que la escasez y el precio de la vivienda les obliga a dormir en autocaravanas, en campings o incluso en su propio vehículo», lamentan.

IGC asegura que «al llegar nuevo personal a Baleares malviven donde pueden, hasta que, teniendo mucha suerte, encuentran un apartamento, en la mayoría de ocasiones, con una sola habitación por unos 800 euros y que deben compartir», añade.

Según la asociación, el Ayuntamiento de Ibiza se comprometió a ceder un edificio para viviendas de Guardia Civil, pero nunca se llevó a cabo. En el caso de Mallorca, IGC señala los «precios desorbitados» y apunta que la opción de las caravanas comienza a ser más habitual.

Además, otro de los problemas a los que se enfrentan los que viven en caravanas, furgonetas o en sus propios coches es que, al no ser considerados domicilios fijos, no tienen posibilidad de empadronarse y no se pueden beneficiar del descuento que ofrecen de insularidad para desplazarse a la península.