Andalucía
ELECCIONES ANDALUCÍA

Gavira hace soñar a Vox con ser clave en Andalucía: «La prioridad nacional es una cuestión de supervivencia»

El líder del partido de Santiago Abascal en Andalucía critica a una región en la que es imposible prosperar. "Soy hijo de un panadero de Cádiz y sólo quiero para mis hijos lo que mi padre pudo darme"

Una semana después del primer gran debate previo a las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo, que se saldó con la clara victoria de las derechas en ese bloque formado por Juanma Moreno Bonilla (PP) y Manuel Gavira (Vox), la televisión andaluza reunió de nuevo a los cinco candidatos para una segunda vuelta.

Un nuevo encuentro que terminó con un resultado similar, ya que Bonilla consiguió salir airoso de los ataques de las izquierdas y Gavira volvió a mostrarse claro y conciso, con un mensaje bien aprendido que mostró a todos los andaluces mientras sus compañeros de debate se enzarzaban en mil y una discusiones. «Ellos crearon los problemas», sentenció en referencia a María Jesús Montero (PSOE) y a Antonio Maíllo (Por Andalucía), ex compañeros de Gobierno.

Y es que el candidato de Vox superó la buena imagen dejada hace tan sólo siete días con un discurso férreo y sin fisuras que se sustentó en los principios del partido de Santiago Abascal: prioridad nacional, importancia para el campo y sentido común. Unas máximas que estuvieron presentes en la mayoría de bloques de los que constó un debate que fue menos intenso que el celebrado en la sede andaluza de RTVE, pero que giró en base a los mismos temas.

Una nota homogénea que solo rompieron algunas pinceladas de color y sentimiento, como la aportada por el propio Gavira en su primera intervención al acordarse de los guardias civiles fallecidos hace unos días por el ataque de una narcolancha en Huelva.

«Queremos lanzar un mensaje en favor de Jerónimo y de Germán y de todos sus compañeros guardias civiles. Para esto sólo hay una solución. El alto o el plomo. O que se paren o que acaben en el fondo del mar. Esto es puro sentido común. Andalucía necesita un Gobierno que le diga a Sánchez que es un traidor y a Marlaska un indigno y un cobarde». Un ataque sin titubeos que sacó los colores a María Jesús Montero, quien prefirió mirar para otro lado para no asumir la incompetencia de sus históricos compañeros de Gobierno.

Así es cómo Gavira empezó un debate en el que siempre fue de menos a más, ganando importancia y peso en sus argumentos y poniendo más que nerviosos a sus compañeros de sala, quienes terminaron quedando maniatados por sus relaciones con un PSOE atascado en el fango de la corrupción: «La condonación de la deuda es hacer la vista gorda con el dinero que nos malversaron y que nos prevaricaron. Que cada día les sale un nuevo caso de corrupción. Señora Montero, que los andaluces no nos vamos a olvidar».

El candidato de Vox consiguió caldear el ánimo de los candidatos de Por Andalucía y Adelante Andalucía, quienes se unieron a Montero en sus ataques al partido de Santiago Abascal. Sin embargo, Gavira respondió con puño de hierro y con los datos en la mano, sin dejarse amedrentar y demostrando estar cada vez más cómodo en este tipo de confrontaciones, en un claro signo de madurez: «Dígame dónde hay un caso de corrupción de Vox, en qué juzgado. Es usted quien tapa todos los casos de los babosos de sus compañeros de partido».

Manuel Gavira está siendo, sin lugar a dudas, el candidato revelación de estas elecciones andaluzas en las que Vox aspira a ser apoyo clave del PP de Juanma Moreno en la nueva legislatura y un nuevo bastión de la nueva España democrática, tras Extremadura y Aragón, que busca la caída del actual Gobierno socialista.

«Señora Montero, es el ejemplo del desprecio de Sánchez a Andalucía». Además, cerró su argumentario con la necesidad que a su juicio tienen las reformas políticas que den predominancia a los andaluces respecto a los extranjeros: «Todos conocemos a alguien que necesita ayudas que aquí son imposibles. Y todos ustedes han favorecido las regularizaciones masivas, haciendo de la prioridad nacional una cuestión de supervivencia. Soy hijo de un panadero de Cádiz y sólo quiero para mis hijos lo que mi padre pudo darme, un futuro para prosperar que hoy es casi imposible en Andalucía».

Gavira y Vox convencen

Manuel Gavira sigue al alza en la recta final de la campaña de las elecciones andaluzas. El candidato de Vox ha ido creciendo conforme avanzaban los días hasta ser ahora mismo el candidato más solvente tras Juanma Moreno, de todos los que se enfrentarán a las urnas el próximo domingo. Y lo ha hecho con una hoja maestra clara, la de no variar apenas su discurso para que éste calara hondo en los andaluces. En tiempos de rebelión y de maremágnum político, Vox apuesta por no saltarse ni una palabra de un guion preestablecido antes de cualquier debate.

Convencer a los votantes es lo que ha pretendido precisamente Gavira con una táctica que le ha salido a la perfección en este nuevo debate. Mientras la coalición de izquierdas liderada por Montero malgastaba su tiempo en atacar a Juanma Moreno, el candidato de Vox ha empleado su cuota de pantalla en hablar directamente a los andaluces a la cara, como en un debate paralelo, demostrando que su partido pretende tenerles en cuenta y valorando la importancia de cada voto, esos que pueden convertirles en parte fundamental de la Junta si el PP no logra la mayoría absoluta.

De momento, las últimas encuestas les dan entre 16 y 17 diputados, mejorando sus resultados de 2022. Una subida que mucho tiene que ver con las dos últimas apariciones de Gavira, a cada cual más poderosa, tal y como demostraba el primer pique mantenido con Moreno por el ataque sufrido por los dos guardias civiles. Mientras el candidato del PP «coincidía» con Gavira en «la denuncia por falta de materiales», le echaba en cara que Vox no interrumpiera su campaña electoral.

Ahí, Gavira demostró su preparación para poner a Moreno Bonilla en su sitio, recordándole que él estuvo en Galicia en febrero de 2024, cuando murieron otros dos guardias civiles en Barbate en similares circunstancias, para apoyar la candidatura de Rueda en las autonómicas gallegas. Y añadió que «no hay que suspender las campañas, sino las políticas que permiten estos asesinatos», en clara alusión también a la ex ministra Montero. «Si le diéramos a la Guardia Civil los medios que merece y necesita, acabaría con el narcotráfico en una tarde».

Gavira miró de frente a PP y PSOE y les demostró que había venido al debate a por todas, con datos y argumentos contrastados, como evidenció su crítica al Gobierno de España por los altos datos de paro en Andalucía: «Uno de cada cuatro parados en España es andaluz. O comparten vivienda o se marchan de Andalucía».

El candidato de Vox tuvo para todos, ya que, tras ser citado al frente por José Ignacio García durante el debate económico, dejó otro de sus grandes ‘muletazos’ de la noche: «Toda Andalucía me ha escuchado decir que estamos en contra de los aranceles de Trump. ¿Vosotros estáis en contra de la competencia desleal que hace el norte de África?» Además, acusó a la formación de izquierdas de fomentar que no se consuman productos andaluces.

Pero más allá de piques nacionales, Gavira intentó llevar un discurso ordenado que no se saliera mucho de las tres ideas principales que Vox quiere que los andaluces tengan en mente cuando el próximo domingo ejecuten su derecho al voto. Y refrescó la polémica del coste de los menas: «4.500 euros cuesta un mena a Andalucía. ¿Quiénes son los débiles? ¿Las niñas atacadas y los mayores apaleados? La inmigración masificada colapsa los servicios y genera inseguridad».

Sin futuro próspero

Ya en el terreno del debate social, aunque a decir verdad toda la contienda se mantuvo en un completo desorden organizativo tanto por parte de los moderadores como de los candidatos, el representante de Vox volvió a apoyarse en sus puntos fuertes. Sobre todo en la prioridad nacional: «7.000 andaluces fallecieron en 2025 esperando las ayudas a la dependencia. Pero luego vienen los de fuera y en dos días tienen pensión completa. «En Andalucía es imposible tener un trabajo digno, comprarse una casa y prosperar. Ahora siempre van los de fuera».

Y para no articular su argumentario en base a propuestas vacías, Gavira mostró a las comunidades en cuyos gobiernos ya ha entrado Vox para mostrarles a los andaluces cuáles son sus prioridades: «Los extremeños y los aragoneses van a tener prioridad para las ayudas públicas como las del alquiler».

Además, prometió un gobierno andaluz con «menos impuestos», «menos burocracia» y «más suelo para construir siempre que no sea protegido». Además, desveló una de las primeras medidas que intentarán poner en marcha si tienen fuerza suficiente en el parlamento andaluz. «Los extranjeros que vengan pagarán más impuestos que se emplearán en construir casas para los andaluces».

El candidato de Vox sentenció las regularizaciones masivas promovidas por el Gobierno de Sánchez de cara a unas futuras elecciones generales como el nuevo problema que seguirá «colapsando los servicios públicos andaluces» y «generando inseguridad e intranquilidad en los pueblos».

Por último, los candidatos cerraron el segundo y definitivo debate electoral intercambiando ataques alrededor de uno de los puntos más calientes del mismo, la financiación territorial. Gavira condenó que los andaluces pagan «más impuestos que nunca» para disfrutar de menos servicios que nunca. Y arremetió contra Sánchez y con una de su mano derecha, María Jesús Montero.

Sin embargo, las confrontaciones más intensas se produjeron con los otros dos candidatos de izquierdas, a quienes se les atragantó que Vox pidiera hasta la extenuación garantías de una prioridad nacional, también en cuanto a la financiación autonómica se refiere.

Primero, Antonio Maíllo acusó a Gavira de estar ahí para que Moreno pareciera «más moderado». Y José Ignacio García fue más allá, realizando una descalificación casi personal al candidato como representante de su partido: «Vox quiere inmigrantes y los quiere irregulares. Quiere que las personas inmigrantes tengan miedo y no puedan encontrar un contrato. Su única prioridad es forrarse, no la prioridad nacional. Usted no los va a echar. Los quiere trabajando sin papeles en un invernadero por una miseria y que, cuando terminen, meterlos en un cajón y no volverles a ver. Usted es mala persona».

Gavira se contuvo para no responder a este ataque y, nuevamente, se dirigió a los andaluces con serenidad y firmeza: «Los datos que han escuchado no hablan mal de los andaluces, sino de los políticos que están aquí. En Vox creemos que Andalucía merece más. Merecemos prioridad nacional y sentido común. Merecemos un gobierno que dé seguridad a nuestros barrios, que piense en el campo y que se apriete el cinturón».

Y volvió a poner en valor las gestiones de Vox en otras regiones como principal aval para ganarse un hueco en el Gobierno andaluz: «La señora Montero y su banda no tienen ninguna opción. Nos jugamos tener un gobierno que tenga claras sus prioridades. Un gobierno que defienda el campo como ya lo hace en Extremadura y Aragón, un gobierno que se apriete el cinturón y que suprima burocracia».

Gavira, reforzado, cerró una aparición convincente en la que aprovechó al máximo el repetitivo tres contra uno de las izquierdas frente a un Moreno Bonilla sin garantías totales de mayoría absoluta.