Techy
DEFENSA

23.400 millones de dólares por barco: el Congreso de EEUU pone precio al acorazado clase Trump y la flota de 15 buques nucleares se dispara a 275.000 millones

La Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos (CBO) calcula que el primer acorazado clase Trump costará 23.400 millones de dólares y que los 15 buques que la Marina quiere comprar hasta 2056 sumarán unos 275.000 millones, en dólares de 2026. La cifra figura en un informe publicado en agosto de 2026 que analiza el programa y su efecto sobre los astilleros del país.

El primer buque de la serie se llamará Defiant. Según la CBO, la propia Marina había estimado en su petición presupuestaria que ese barco costaría 15.100 millones, pero aquel cálculo era para un acorazado de propulsión convencional, y el plan de construcción naval de mayo de 2026 lo cambió por uno nuclear.

35.000 toneladas a plena carga

El anuncio llegó el 22 de diciembre de 2025, cuando la Administración Trump presentó una nueva clase de grandes buques de combate de superficie con la denominación de acorazado de misiles guiados. La CBO lo describe como el buque de superficie más armado que la Marina haya construido nunca, con misiles hipersónicos, misiles de crucero nucleares, láseres y un cañón de riel, un arma que usa energía electromagnética para disparar proyectiles sin explosivo.

Las cifras que ha dado la Marina hablan de un desplazamiento a plena carga de 35.000 toneladas largas o más, unas 35.560 toneladas métricas, una eslora de entre 256 y 268 metros y una velocidad sostenida superior a 30 nudos, más de 55 km/h. Con esas medidas, «sería el mayor buque de combate de superficie del mundo», escribe la CBO, y más de tres veces y media mayor que un destructor de la clase Arleigh Burke.

Para hacerse una idea de la escala, el Servicio de Investigación del Congreso (CRS) recuerda que los últimos acorazados de la Marina, los cuatro de la clase Iowa construidos en la Segunda Guerra Mundial, medían unos 270 metros y desplazaban alrededor de 57.000 toneladas.

Tras el anuncio, la Marina indicó que adjudicaría sin concurso contratos de diseño a Leidos Gibbs & Cox, a Bath Iron Works y a Ingalls Shipbuilding, según la CBO.

128 celdas y cañón de riel

La infografía publicada por la Marina en la web de su programa Golden Fleet detalla 128 celdas de lanzamiento vertical Mk41, 12 misiles del sistema de ataque rápido convencional (CPS), dos láseres de 300 kilovatios, un cañón de riel de 32 megajulios y el radar SPY-6, que la Marina ya instala en el destructor Flight III con su nueva red eléctrica de 4.160 voltios.

Infografía con el armamento previsto del USS Defiant: 128 celdas Mk41, 12 misiles CPS, dos láseres de 300 kW y un cañón de riel de 32 MJ. (Foto: Marina de EEUU)

Según la CBO, los cruceros Ticonderoga llevan 122 celdas de misiles y los destructores Arleigh Burke más modernos, 96, mientras que la tripulación del nuevo acorazado sería de entre 650 y 850 personas.

El salto a la propulsión nuclear

El plan de construcción naval del año fiscal 2027, publicado en mayo de 2026 y conocido como plan Golden Fleet, prevé comprar 15 acorazados entre 2028 y 2056, todos ellos nucleares, con la designación BBGN. La CBO señala que esa decisión contrasta con lo que habían dicho a principios de año altos mandos de la Marina, para quienes un acorazado nuclear tardaría demasiado y saldría demasiado caro.

Con esos datos, la oficina estima que el primer buque, que se encargaría en 2028, costará 23.400 millones de dólares, y que los siguientes saldrán a una media de 18.000 millones cada uno. Una versión convencional del mismo tamaño costaría 21.300 millones el primero y 15.900 millones de media los otros 14, en total 243.000 millones, de modo que la opción nuclear encarece el programa en torno a un 13 %.

Como referencia, el CRS cifra un destructor Arleigh Burke en unos 2.700 millones de dólares y el portaaviones CVN-81 en unos 15.200 millones, según su ficha de enero. La CBO añade que los únicos buques de la Marina con un coste comparable al del acorazado son los portaaviones nucleares de la clase Ford, como el quinto superportaaviones de esa serie, cuyos próximos ejemplares calcula en unos 22.000 millones cada uno.

Recreación del USS Defiant lanzando misiles y disparando un láser contra un dron. (Foto: Marina de EEUU)

Astilleros con el doble de trabajo

El informe calcula que, con el plan de 2027, el dinero medio anual para comprar buques de combate de superficie pasaría de unos 11.000 millones de dólares a 19.000 millones.

Hasta 2035, el tonelaje de grandes buques de combate que tendrían que entregar los astilleros se duplicaría con creces, y la CBO avisa de que absorber ese aumento «podría ser un desafío para la industria de construcción naval».

Diseño sin cerrar para 2028

La propia CBO advierte de que sus estimaciones son «muy inciertas» y dependen de cómo valora el diseño del barco y el programa en su conjunto. El informe añade que el acorazado está en las primeras fases de diseño y ve poco probable que un diseño nuevo de un buque tan grande esté listo para empezar a construirlo en 2028.

El CRS explica que la (X) de la denominación inicial, BBG(X), significa que el diseño del barco todavía no está desarrollado del todo.

El informe tampoco incluye el ahorro de combustible que traería un reactor a lo largo de la vida del buque, porque la oficina dice que no tiene datos suficientes para calcularlo. Según el CRS, la última palabra la tiene el Congreso, que debe decidir si aprueba, rechaza o modifica la propuesta que la Casa Blanca presentó cuando Trump anunció los nuevos buques de guerra que llevarán su nombre.

El informe se ha publicado en la web de la Oficina de Presupuesto del Congreso en agosto de 2026, y el análisis del programa está en la ficha del Servicio de Investigación del Congreso.

Crédito de la imagen: Marina de Estados Unidos.