Cómo usar bicarbonato de sodio en los rieles de las ventanas: para qué sirve y por qué lo recomiendan los limpiadores
Un truco para limpiar el riel de las ventanas y con el uso de bicarbonato
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Cada vez que limpiamos las ventanas, y también los cristales, no se nos olvida pasar la bayeta o el trapo por el alféizar, además de repasar los marcos. Sin embargo, casi nadie se fija en el riel o carril inferior de las ventanas correderas, un canal estrecho donde se acumula durante todo el año una mezcla de polvo, polen, restos de insectos y suciedad que con el tiempo se endurece y acaba afectando al funcionamiento de la hoja. Es una de esas tareas domésticas que se aplazan indefinidamente porque el problema no se ve a simple vista, hasta que la ventana empieza a deslizarse con dificultad, aparece un olor a humedad o surgen manchas negruzcas en las esquinas.
Por ello, para evitar dejarlo pasar y que acabemos con problemas a la hora de abrir y cerrar las ventanas, existe un truco sencillo y muy barato ya que consiste en usar algo que muchos ya tendrán en su despensa. Se trata del bicarbonato de sodio, que los profesionales de la limpieza recomiendan por su capacidad para despegar la mugre sin dañar los materiales habituales de los marcos. Y ahora en otoño es un buen momento para ponerlo en práctica, ya que cuando encendemos de nuevo la calefacción y con las bajas temperaturas, la condensación resbala por los cristales y cae directamente sobre el carril, donde convierte el polvo en una pasta pegajosa que favorece la aparición de moho. Veamos entonces cómo funciona este método, cómo aplicarlo de forma correcta, y que precauciones debemos tomar.
Cómo usar bicarbonato de sodio en los rieles de las ventanas
El riel de las ventanas funciona como una auténtica trampa, ya que cada vez que se abre el viento, la lluvia y el polvo de la calle encuentran en ese canal un lugar donde quedarse, y además, la humedad procedente de la condensación termina de fijar todo ese material hasta formar una capa difícil de retirar con un simple paño. Con los meses, esa acumulación hace que la hoja ruede peor, que el rincón huela a cerrado y que en las esquinas, que son las zonas más difíciles de alcanzar, aparezcan puntos oscuros. Por eso conviene actuar antes de que llegue el frío, porque cuando se encienda la calefacción el agua que resbala por el vidrio irá a parar a un carril sucio y el problema se agravará.
Y lo mejor que podemos usar, según recomiendan los expertos en limpieza, es el bicarbonato que actúa como un abrasivo suave, lo bastante firme para arrancar la suciedad incrustada y lo bastante delicado para no rayar ni el vinilo ni el aluminio de los que suelen estar hechos los marcos. A esa propiedad se suma además su capacidad para absorber los malos olores, algo especialmente útil cuando la humedad acumulada ha dejado ese aroma a cerrado tan característico. Y si encima se combina con un pulverizador que lleve vinagre blanco, la mezcla produce una efervescencia que ayuda a aflojar lo que está pegado en los rincones, que son justo la parte más complicada de limpiar con un trapo.
Cómo aplicarlo paso a paso
Lo que recomiendan los expertos, es comenzar abriendo la ventana del todo y retirar la mosquitera si tenemos una instalada, para después aspirar la suciedad suelta con una boquilla estrecha y aflojar el resto con un cepillo de dientes viejo. Una vez preparado el carril se espolvorea bicarbonato sobre las zonas más sucias y se rocía una mezcla de vinagre blanco y agua hasta humedecerlo, dejándolo actuar unos cinco minutos mientras burbujea. Pasado ese tiempo se frota de arriba abajo, con guantes y prestando atención a las esquinas, se recoge el residuo con trapos o papel de cocina y, si hace falta, se repasa con agua tibia y jabón, procurando que todo quede completamente seco antes de cerrar la ventana. La compañía aconseja repetirlo una o dos veces al año, preferiblemente en primavera y en otoño.
No olvidar los orificios de drenaje
Muchas ventanas incorporan en la parte baja del marco unas pequeñas aberturas destinadas a evacuar hacia el exterior el agua que entra en el riel, y conviene comprobarlas mientras se limpia, ya que si esos orificios se obstruyen el agua puede estancarse dentro del marco y deteriorar la pared que lo rodea. Una forma sencilla de verificarlo consiste en verter un poco de agua en el carril y observar si desagua con normalidad, y en caso contrario se pueden desatascar con cuidado usando un limpiapipas o un cepillo pequeño.
Hasta dónde llega el remedio
El truco del bicarbonato para los rieles de las ventanas es eficaz, aunque hemos de tener en cuenta que aunque limpia y desodoriza, no desinfecta, y tampoco soluciona una ventana que se atasca por un rodamiento dañado o por un marco deformado, que son problemas que requieren una reparación. Por último , también se aconseja emplear poco líquido, ya que inundar un carril con los desagües obstruidos puede hacer que el agua acabe donde no debe.