Quién escribió los Evangelios de la Biblia y qué sabemos de sus autores
Hemos escuchado desde siempre hablar sobre los Evangelios de la Biblia. Pero poco sabemos de quienes los escribieron.
Jesucristo, según el Evangelio de San Juan
Libros del Nuevo Testamento
Diferencias Antiguo y Nuevo Testamento
Acercarse a la autoría de los textos neotestamentarios exige despojarse de la mentalidad editorial del siglo XXI. En la antigüedad clásica y en el ámbito del judaísmo del siglo I, los textos no siempre se firmaban al pie como quien entrega hoy un manuscrito a una imprenta. La tradición atribuye estos cuatro relatos a personajes muy concretos del entorno apostólico inicial, pero cuando indagamos en lo que los historiadores y la exégesis crítica han descubierto, la foto de familia se vuelve notablemente más matizada e interesante.
Mateo y Marcos
Mateo aparece en el marco bíblico como Leví, un publicano o cobrador de impuestos en Cafarnaún. Su oficio le exigía manejar números, redactar registros y dominar tanto el arameo local como el griego comercial, lo que encaja con un perfil alfabetizado poco común entre la población campesina de la época.
Marcos, por su parte, suele identificarse con Juan Marcos, un joven mencionado en los Hechos de los Apóstoles cuya casa en Jerusalén servía de refugio a la primera comunidad. La tradición antigua, guiada por textos tempranos de Pías de Hierápolis, lo sitúa como intérprete y colaborador estrecho de Pedro en Roma, traduciendo a la pluma los recuerdos orales del anciano pescador.
Lucas y Juan
Lucas destaca como una figura singular en esta nómina. No era judío de nacimiento ni conoció a Jesús en persona; la tradición lo define como médico, nacido probablemente en Antioquía y de cultura netamente helenística.
Fue compañero de viaje de Pablo de Tarso en sus misiones por el Mediterráneo oriental, lo que explica su pulso narrativo viajero y su dominio impecable de la lengua griega.
Finalmente, Juan nos remite al hijo de Zebedeo, un pescador del mar de Galilea que formaba parte del círculo más íntimo de Jesús junto a su hermano Santiago y al propio Pedro. Sin embargo, detrás de la figura de Juan late algo más complejo: una escuela o comunidad entera que custodió, desarrolló y puso por escrito sus memorias y reflexiones espirituales a lo largo de varias décadas.
Qué Evangelio escribió cada uno de los cuatro evangelistas
Atribuir cada texto a su autor tradicional es el punto de partida habitual, aunque la investigación histórica matiza que los manuscritos griegos más antiguos son originalmente anónimos. Los títulos «según Mateo» o «según Marcos» se añadieron en el siglo II, cuando las comunidades cristianas necesitaron catalogar y distinguir los textos sagrados que leían en sus liturgias.
Mateo redactó el texto que ocupa el primer lugar en el canon. Su propuesta refleja la labor de un escriba minucioso que conoce al detalle la Ley judaica. Organizó su escrito con una intencionalidad catequética evidente, estructurando la enseñanza de Jesús en cinco bloques que emulan el Pentateuco.
Marcos nos dejó el relato más breve, visceral y desnudo de adornos. Escribió un texto directo donde las acciones pesan más que los discursos, concebido como una catequesis rápida para comunidades sometidas a la prueba del martirio o la Marginación social en la Roma neroniana.
Lucas concibió su obra como la primera entrega de un proyecto literario más ambicioso que incluye el libro de los Hechos de los Apóstoles. Dedicado a un tal Teófilo, su escrito aborda la trayectoria de Jesús preocupado por verificar testimonios y situar los hechos en un contexto temporal comprensible para lectores ajenos a Palestina.
Juan, por último, firmó el llamado «cuarto evangelio». Es un texto redactado en una clave conceptual muy distinta a los otros tres. Allí no hay parábolas costumbristas sobre sembradores o ladrillos, sino largos discursos solemnes sobre la luz, la vida, la verdad y la identidad misteriosa del maestro.
Cuándo se escribieron los cuatro Evangelios
Existe la falsa creencia de que estos textos se redactaron al día siguiente de los acontecimientos que narran. Nada más lejos de la realidad.
- Marcos c. 65 – 70 d.C. Roma; entorno de persecución y antes/durante la caída de Jerusalén.
- Mateo c. 80 – 85 d.C. Siria o Antioquía; debate abierto entre el judeocristianismo y la sinagoga rabínica.
- Lucas c. 80 – 85 d.C. Ciudades del Egeo o Grecia; apertura de la fe a la cultura pagana e imperio.
- Juan c. 90 – 100 d.C. Éfeso o Asia Menor; comunidad madura que reflexiona sobre el significado del Logos.
Qué diferencias hay entre los Evangelios y sus relatos
Estas discrepancias no responden a descuidos o errores de imprenta, sino a la teología propia y a la audiencia de cada autor.
Los relatos sobre la infancia son un ejemplo claro. Marcos y Juan prescinden por completo del nacimiento en Belén y arrancan sus textos directamente con la figura adulta de Jesús en el Jordán. Mateo y Lucas, en cambio, sí incluyen capítulos dedicados a la infancia, aunque narran historias casi independientes.
Mateo cuenta la visita de los magos de Oriente, la estrella y la huida a Egipto, reflejando el destino de un Jesús que sufre el rechazo de las autoridades de su pueblo desde la cuna. Lucas prefiere la anunciación a María, el nacimiento en el pesebre y la visita de los pastores, acentuando la sencillez de los humildes y la alegría del mensaje.
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