Opinión

La Ley Trans es un chollo para los maltratadores

Otro de los bodrios legislativos de este Gobierno ha sido, sin ninguna duda, la ley Trans, cuyos efectos nocivos no han llegado a los niveles de la ley del sólo sí es sí, pero que ya ha causado estragos y perjudicado a las mujeres, algo recurrente cada vez que el Ejecutivo engendra una norma. Imaginemos un supuesto en el que una agresión a la pareja o ex pareja se produce después del cambio de sexo legal del maltratador. En ese caso, y dado que a la hora de acudir al Registro no se exige informe médico o psicológico previo y tampoco se verifican los antecedentes penales, podrá beneficiarse de determinadas medidas de acción positiva previstas para mujeres. El Gobierno, en una respuesta parlamentaria, ha reconocido que, en efecto, esa situación es posible, pero al mismo tiempo se muestra reacio a corregir los numerosos agujeros que tiene la ley.

Y eso es lo que realmente indigna: que se asuma que hay efectos contraindicados en la norma, pero que no se haga nada. Un ejemplo: un maltratador que se cambia de sexo y vuelve a maltratar a su pareja. En ese caso, ya no será juzgado por violencia de género, sino por violencia doméstica, cuyas penas son bastante más livianas.

Ese disparate fruto de la ley Trans sigue ahí, sin ser rectificado, pese a que ya se han producido casos suficientes como para que el Gobierno tape el agujero por el que los maltratadores se están colando. Resulta sorprendente que todas las leyes que el Ministerio de Igualdad ha promulgado para defender a las mujeres se hayan traducido en leyes que van contra las mujeres. La ley del sólo sí es sí se convirtió en la mejor aliada de los violadores y la Ley Trans se está erigiendo en el mejor instrumento para que los maltratadores se vayan de rositas. Menos mal que este Gobierno es el más feminista de la historia de la democracia.