Opinión

Y encima, cohecho, Zapatero

Ahora que el ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha recuperado la memoria y recordado que en 2007 recibió las joyas que le incautó la Policía en el registro de su despacho de manos del por entonces rey de Arabia Saudí, Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, la cosa se pone más cuesta arriba para el referente moral de la izquierda: porque un año antes, Zapatero suscribió en 2006 un convenio con Arabia Saudí para «crear condiciones favorables para las inversiones». Apenas un año después, el que fuera líder socialista recibió un obsequio con joyas valoradas en más de un millón de euros, que se quedó sin cumplir con la obligación de cederlas a Patrimonio Nacional. O sea, que Zapatero ha abierto de par en par un nuevo indicio delictivo: el cohecho. El magistrado Calama investiga al secretario general del PSOE por un delito fiscal y otro de contrabando.

Fue el 9 de abril de 2006 cuando el entonces ministro de Industria, José Montilla, y Amr A. Al-Dabbagh, gobernador de Saudi Arabian General Investment Authority, firmaron en Riad, capital saudí, un acuerdo «para la promoción y protección recíproca de inversiones». Rezaba así: «Cada parte contratante promoverá en su territorio, en la medida de lo posible, las inversiones de inversores de la otra parte contratante. Cada parte contratante admitirá dichas inversiones de conformidad con sus leyes y reglamentos», subrayaba el documento suscrito entre los dos países. No es que la existencia del acuerdo sea estrictamente necesaria para imputarle un delito de cohecho, pero lo afianza considerablemente. O sea, que Zapatero, para eludir un delito fiscal y otro de contrabando, se ha metido él solito en un jardín. Porque al revelar que recibió un regalo millonario se ha situado encima mismo de los artículos 419 a 427 bis del Código Penal: comete cohecho la autoridad que solicita, recibe o acepta un soborno (dinero, regalos o favores). O sea, de mal en peor.