Carne fácil
En 2011, el ex ministro laborista británico Jack Straw empleó el término «easy meat» (carne fácil) para describir cómo grupos de hombres de origen paquistaní percibían a las víctimas menores en los casos de explotación sexual que conmocionaron al Reino Unido. Las investigaciones oficiales revelaron que cientos de perpetradores habían abusado sistemáticamente de miles de niñas, principalmente blancas, de entre 11 y 18 años, durante décadas. Es significativo que fuera precisamente Straw, miembro del Partido Laborista, quien abordara públicamente este tema, especialmente cuando informes posteriores destaparon que algunas autoridades locales laboristas habían minimizado o ignorado estas denuncias por temor a ser percibidas como racistas o perder apoyo electoral en comunidades musulmanas.
En España, que la izquierda salga a condenar la brutal violación de una niña de 14 años a manos presuntamente de un marroquí de 17 años como la ocurrida este sábado en Hortaleza es casi impensable. El feminismo no es de todas, bonita. Cuando un joven de Mali de 21 años violó presuntamente a una mujer en Alcalá de Henares lo único que les preocupaba era «el odio y la xenofobia que sembraba la ultraderecha». Mismo guion que en Torre Pacheco cuando unos marroquíes le dieron una paliza por diversión a un anciano. Al PSOE no le interesa mover un dedo en proteger las fronteras por un simple cálculo electoral: la inseguridad en determinados barrios resulta electoralmente rentable para quienes no los gobiernan. Quizás ha llegado el momento de hablar claro. En Madrid hay acentos que comienzan a dar mucho miedo. Ya está bien.
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