Cargar el coche eléctrico

Sin garaje y sin enchufes en la calle: los frenos para que el 70% de los españoles se pase al eléctrico

Siete de cada diez conductores carecen de garaje y dependen de los enchufes en la calle para recargar

La recarga en corriente alterna en vía pública es más barata y más accesible que la carga rápida

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La ausencia de puntos de recarga en vía pública en corriente alterna es uno de los principales obstáculos que impide al vehículo eléctrico alcanzar una adopción masiva en España.

No es el único ya que el precio de compra sigue siendo una barrera económica real para muchas familias. Pero la falta de infraestructura urbana actúa como un muro previo que ni siquiera permite plantearse el cambio a quienes no disponen de garaje propio.

Esa es la conclusión central del encuentro celebrado por AEDIVE —la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica— en colaboración con Qwello, operador europeo de recarga inteligente presente en más de 700 ciudades de 9 países. Ambas organizaciones pusieron el foco en una solución concreta y asequible que los ayuntamientos españoles no terminan de desplegar.

El problema estructural

La recarga en corriente alterna (CA o AC) es el método estándar y más común para coches eléctricos, utilizado principalmente en casa o el trabajo (carga lenta/vinculada). La red suministra AC, que el cargador a bordo del vehículo convierte en corriente continua (CC) para almacenar energía en la batería

El dato que lo explica todo es conocido, pero insuficientemente atendido: más del 70% de los ciudadanos españoles no dispone de garaje propio ni de plaza de aparcamiento. Para este colectivo, la recarga doméstica es sencillamente imposible y sin alternativas accesibles en la calle el eléctrico deja de ser una opción real independientemente de su precio.

A eso se suma el factor económico. El coste de adquisición de un vehículo eléctrico continúa por encima del de un equivalente de combustión en la mayoría de los segmentos del mercado. Ambos frenos se retroalimentan: sin infraestructura de recarga en vía pública la percepción de riesgo crece y la disposición a pagar más por el vehículo disminuye.

La corriente alterna como solución

La tecnología para resolver el problema urbano existe y resulta más económica de desplegar de lo que se suele pensar. La recarga en corriente alterna (AC) se instala directamente en aceras, aparcamientos municipales y zonas residenciales con una inversión contenida. Se integra sin estridencias en el paisaje urbano y es fácilmente escalable según crece la demanda.

El director técnico de AEDIVE, Álvaro Izquierdo, subrayó que la recarga en corriente alterna siempre será más barata que la carga rápida en corriente continua (DC) y que trasladar ese mensaje al ciudadano es fundamental para reducir la incertidumbre. Carlos Vázquez, director general de Qwello, añadió que tres de cada cuatro españoles necesitan infraestructura de recarga pública para poder plantearse el cambio al eléctrico como una opción viable.

Voluntad política

El diagnóstico compartido por AEDIVE y Qwello es que el reto no es tecnológico, sino de decisión política municipal. Los ayuntamientos tienen competencias directas sobre el espacio público urbano y de su voluntad depende de facilitar permisos, planificar redes de recarga en vía pública y generar condiciones favorables para la inversión privada. Sin ese impulso institucional, el despliegue en corriente alterna urbana continuará siendo residual.

Carlos Carmona, director de desarrollo de Qwello, señaló que lo que falta es concienciación para la implantación definitiva de esta tecnología en barrios y distritos. El relato dominante sobre el eléctrico, apuntó, no encaja con la realidad cotidiana de la mayoría de los conductores y la solución es más sencilla de lo que parece.

La red crece pero en otra dirección

Arturo Pérez de Lucia, director general de AEDIVE, reconoció que la red de alta potencia interurbana avanza bien: España alcanzó los 53.414 puntos de recarga pública operativos a 1 de abril de 2026, un 6,82% más que al cierre de 2025.

Pero el grueso de ese crecimiento corresponde a cargadores rápidos en corredores de carretera, no a corriente alterna en entornos de proximidad urbana.

La asignatura pendiente

La recarga en vía pública en AC es la pieza que completa el ecosistema eléctrico: complementa los supercargadores de autopista y genera la confianza cotidiana que el usuario necesita antes de dar el paso.

Mientras esa red de proximidad no se despliegue en los barrios españoles los dos frenos —el económico y el de infraestructura— seguirán actuando juntos. Y, además, la transición al eléctrico continuará siendo un proyecto para aquellos ciudadanos que no tienen garaje.