Ocean Ecostructures: «Nos emociona cuando vemos que nuestras estructuras están recuperando la vida, regenerando ecosistemas»
La startup catalana lleva su tecnología de regeneración marina a Arabia Saudí en 2026
Más de 50 puertos españoles ya albergan sus microarrecifes que multiplican vida
La regeneración marina ha dejado de ser una utopía para convertirse en una realidad medible en más de cincuenta puertos españoles y más allá de nuestras fronteras. Horas antes de subir al escenario del Circularity Day en Madrid el pasado 17 de febrero, Mireia de Mas y Anna Lloveras nos comentan los últimos datos de sus estructuras sumergidas. Los números son contundentes: 361 especies recuperadas, 4,8 toneladas de biomasa generada, más de dos toneladas de CO2 fijadas.
«La circularidad hay que hacerla desde el corazón, no desde el despacho, desde el agua, tocando el proyecto, desde el terreno», explica De Mas. Lo que se ve en la pantalla son estructuras grises colonizadas por vida: esponjas, algas, peces que nadan entre formas que parecen rocas pero son tecnología biomimética diseñada para regenerar biodiversidad marina.
De Barcelona al mundo
Anna Lloveras, directora científica de Ocean Ecostructures, recuerda los inicios con precisión casi nostálgica. «En 2021, cuando empezamos la startup en Barcelona, nunca hubiéramos imaginado estar aquí», reconoce. Junto a Ignasi Gómez, el tercer cofundador que se encuentra en Arabia Saudí para cerrar acuerdos estratégicos, desarrollaron un sistema que replica el funcionamiento de un arrecife natural.
La tecnología se llama Bio Boosting System y se materializa en unas piezas llamadas Life Boosting Units. Son microarrecifes biomiméticos con composición natural, de diseño específico y un sistema de vibración que atrae especies concretas. «Sólo instalando esta infraestructura la naturaleza vuelve sola», asegura Lloveras. La clave está en transformar un impacto negativo en regeneración marina activa.
La ciencia detrás del latido
El equipo de Ocean Ecostructures combina biólogos, ingenieros, expertos en comunicación y gestión empresarial. Más de veinte personas que comparten algo esencial: «Nos emociona cuando vemos que nuestras estructuras están recuperando la vida, regenerando ecosistemas», confiesa Mireia de Mas.
Al principio, ella misma, junto a Lloveras y Gómez, buceaban semanalmente para monitorizar cada estructura, probar materiales, ajustar formas. «En una instalación hemos visto que han vuelto especies insospechadas, que habían desaparecido hace mucho tiempo», afirma Lloveras.
«Revisábamos materiales, la forma, teníamos claro que queríamos conseguir que la tecnología nos funcionara y eso era nuestro reto», rememora la directora de operaciones. Ahora ese proceso artesanal se ha convertido en un sistema robotizado.
La plataforma iOceans monitoriza cada unidad sumergida y genera datos sobre incremento de biodiversidad marina, tipologías de especies, captura de CO2, aumento de biomasa y calidad del agua.
El dato como aliado empresarial
«Necesitamos un dato para validar que existe este impacto positivo y que la naturaleza se recupera», insiste Lloveras. Inicialmente querían ver con sus propios ojos lo que sucedía bajo el agua, pero la escalabilidad exigía otro enfoque. Ahora un sistema robusto y tangible permite replicar la monitorización en cada entorno.
Las empresas utilizan estos datos para comunicar, sensibilizar y elaborar sus informes de sostenibilidad. El 52% de las especies recuperadas son de interés comercial y representan el 81% de la biomasa total. El valor estimado del capital natural generado supera los dos millones de euros. «Convertimos beneficios ecológicos en beneficios económicos», resume Lloveras con claridad.
Circularidad desde el agua
La conexión con el Circularity Day de Ecoembes no es casualidad. Ocean Ecostructures aplica economía circular a toda su cadena de valor. «Damos una segunda oportunidad a estas infraestructuras que realmente han generado un impacto», explica la directora científica. Una plataforma petrolífera en medio del Mediterráneo, a cuarenta millas de la costa, está obligada por el Convenio de Barcelona a desmantelarse al acabar su actividad.
«Podemos darle una vida, una segunda vida, instalando nuestras estructuras y convirtiendo esta infraestructura en un gran arrecife artificial, pero renaturalizado», argumenta. Además, la regeneración marina crea nuevos beneficios: riqueza pesquera, servicios de regulación, servicios culturales. Un valor tangible del que la empresa puede beneficiarse directamente.
De Palamós a Princess Elisabeth Island
Marina Palamós fue su primer cliente. «Fue nuestro primer puerto, el primero que confió en nosotros y el que gracias a ellos hoy podemos estar aquí», agradece De Mas.
Desde entonces, la lista ha crecido exponencialmente: Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria, Baleares, Tarragona, Bilbao, Algeciras, Lekeitio. Más de cincuenta autoridades portuarias y puertos deportivos que han apostado por convertir sus infraestructuras en oasis azules.
Pero el salto cualitativo llegó con los proyectos offshore de gran envergadura. Ocean Ecostructures ha sido seleccionada para instalar su tecnología en Princess Elisabeth Island, la primera isla energética artificial del mundo en el Mar del Norte. Una superficie de seis hectáreas, equivalente a doce campos de fútbol, que conectará eléctricamente Bélgica, Reino Unido y Dinamarca.
Arabia Saudí: regeneración a gran escala
El siguiente hito es Arabia Saudí. Ocean Ecostructures fue seleccionada entre cerca de 600 candidaturas de todo el mundo para participar en el programa ScaleX de la Universidad KAUST. «Hoy para nosotros es muy importante poder compartir con todos vosotros que iniciamos nuestra andadura de regeneración marina a gran escala en Arabia Saudí», anuncian en Circularity Day.
Ya tienen firmados proyectos y acuerdos estratégicos con partners que permitirán su implementación en el territorio. «Lo más importante es que tenemos fecha y lo vamos a hacer durante el año 2026», confirman. La creación de una filial propia en el país abre un mercado estratégico donde la regeneración marina conecta con los objetivos de diversificación económica saudí.
Repsol, Red Eléctrica y más allá
La tecnología de Ocean Ecostructures ya está instalada en plataformas de Repsol, en cableados submarinos de Red Eléctrica y en infraestructuras de eólica marina a varias millas de la costa. «Formamos parte de proyectos offshore vinculados a infraestructuras energéticas», enumera De Mas. Cada instalación representa datos, impacto medible, biodiversidad marina recuperada.
Los resultados científicos están validados por colaboraciones con el Centro Tecnológico Naval, Azti-Tecnalia, varios centros del CSIC y la Universidad Politécnica de Cataluña. La multiplicación por seis del número de especies diversas implantadas no es un eslogan de marketing, es ciencia contrastada.
El objetivo de 20.000 hotspots
«Cuando iniciamos nuestro proyecto decíamos que nuestro objetivo era regenerar, renaturalizar 20.000 hotspots de biodiversidad en el mundo», recuerdan las cofundadoras. Preguntadas sobre si el objetivo es realista, responden con convicción: «Este es nuestro reto». No esquivan la pregunta sobre financiación: «Con esfuerzo, sin crédito cuesta lo que cuesta».
Han realizado varias ampliaciones de capital. La primera validó la tecnología. La segunda consolidó proyectos. La última, de 3,5 millones de euros cerrada en 2025, permitirá escalabilidad e internacionalización. «Nuestro reto es conseguir ser autofinanciables en 2027», confiesan. Entre sus accionistas están Seven Seas Capital, Ship2B Ventures, Inclimo Tech Fund y Faber.
Gente con ganas de trabajar
El equipo se ha multiplicado por seis en el último año. Más de veinte personas entre ingenieros, biólogos y técnicos. ¿Qué perfiles buscan? «Trabajadores. Que tengan ganas de trabajar», responde De Mas sin rodeos. «Gente que no se le caigan los anillos, que tenga ganas de trabajar y una buena actitud. Y ganas.»
Lloveras coincide: «Gente que tenga ganas de trabajar. Proactividad e ilusión». No buscan perfiles específicos, buscan compromiso. La facturación alcanzó un millón de euros en 2024, diez veces más que el año anterior. Para 2025 prevén duplicarla hasta los dos millones.
Un relato convertido en dato
«Lo que hacemos es convertir un relato en un dato», sintetiza Lloveras. Detrás del dato hay un equipo humano que gestiona la transformación de entornos degradados en oasis azules. El reconocimiento internacional avala su trabajo: están en la lista de las 100 startups más prometedoras del mundo de Norrsken, ganaron el Ocean Winds Innovation Challenge, los premios Convive de Iberdrola.
Horas antes de subir al escenario del Circularity Day, Mireia de Mas resume su filosofía: «Ocean Ecostructures lo formamos un equipo multidisciplinar en el que cada uno de nosotros aportamos nuestro granito de arena, pero todos tenemos en común un punto muy importante: nos emociona cuando vemos que nuestras estructuras están recuperando la vida». La economía circular aplicada al mar late con fuerza en cada estructura sumergida.
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