Agosto Abandono de perros

Ya están identificados qué perros se abandonarán en agosto: la Real Sociedad Canina los tiene en el radar

Casi un tercio de los abandonos de perros en España se concentra en los meses de verano

La RSCE recuerda que planificar las vacaciones también incluye cuidar a tu mascota

Con la Ley de Bienestar Animal se abandonan más del doble de perros que antes

abandono perros agosto
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Faltan semanas para que llegue agosto, pero los perros ya están en riesgo de abandono. Muchos españoles inician sus vacaciones estivales en junio y julio, y con los primeros desplazamientos comienza también el período más crítico del año para miles de animales.

La Real Sociedad Canina de España (RSCE) ha lanzado la campaña Tu perro no entiende de agostos. No lo abandones para recordar que la previsión es la única barrera entre un perro y la carretera.

El protagonista involuntario de este drama estival tiene un perfil muy concreto. El perro más abandonado en agosto —y en el resto del verano— es adulto, de tamaño medio y mestizo. No es un cachorro ni una raza exótica: es un animal que ya ha compartido hogar con una familia y que, por falta de planificación, acaba en una gasolinera, en el arcén de una autovía o a la puerta de una protectora.

El pico del abandono

Casi un tercio de los abandonos anuales de perros en España se concentra en verano. La RSCE recuerda que en julio y agosto se supera esa barrera del 32%, coincidiendo con el pico de movilidad estival. Según la Dirección General de Tráfico (DGT), el pasado verano se registraron más de 100 millones de desplazamientos por carretera en esos dos meses, con 52 millones sólo en agosto.

La RSCE insiste en que tener un perro implica una responsabilidad que no se pausa en vacaciones. La primera opción, siempre que sea posible, es viajar con él. La oferta de alojamientos, campings y destinos pet friendly crece cada temporada, y cada vez son más las familias que optan por no separarse de su animal.

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Alternativas para no abandonar

Cuando viajar con el perro no es viable, la organización propone alternativas concretas: dejarlo al cuidado de familiares o personas de confianza, contratar un cuidador profesional, o reservar plaza en una guardería de día o una residencia canina. Estas opciones tienen un coste que, subraya la RSCE, debe planificarse igual que el billete de avión o el hotel.

Mantener un perro supone un gasto medio de 105 euros al mes, unos 1.200 euros al año. A esa cifra deben sumarse los costes específicos de las vacaciones, porque el cuidado del animal no desaparece cuando el propietario se va de viaje. Según datos sobre hábitos de viaje con animales de compañía, más de la mitad de los dueños opta por llevarse a su perro en verano, mientras que cerca de un tercio lo deja con familiares, amigos o en una residencia.

mascota

Un vínculo que no caduca

El presidente de la RSCE, José Miguel Doval, resume el mensaje de la campaña con claridad meridiana: un perro no entiende de calendarios, reservas ni agostos. Entiende de vínculo, familia y cuidado. Por eso quieren recordar que las vacaciones se pueden organizar de muchas formas, pero siempre con previsión y nunca a costa del abandono.

La Real Sociedad Canina de España, fundada en 1911 y única entidad española reconocida por la Fédération Cynologique Internationale (FCI), trabaja desde hace más de un siglo por el bienestar canino y la conservación de las razas. La campaña estival es una de sus iniciativas más visibles. Llega cada año cuando el riesgo de abandono de perros comienza a crecer, mucho antes de que agosto aparezca en el calendario.

La RSCE recuerda, además, que el abandono no sólo causa sufrimiento animal: también genera un coste económico y logístico considerable para protectoras y servicios municipales que deben atender a los animales recogidos cada verano. Prevenir el abandono es, en definitiva, una responsabilidad compartida que empieza mucho antes de que llegue agosto.