Naturaleza
Medioambiente

Suena extraño, pero la ciencia lo respalda: Madrid está talando 600 pinos al día para proteger la vida de sus bosques

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La gestión de la densidad forestal en lo que a los pinos respecta es uno de los pilares del nuevo paradigma medioambiental que impulsa la Comunidad de Madrid. Desde luego, cabe aclarar que el argumento no es nuevo en la ciencia forestal, pero sí resulta contraintuitivo para quien lo escucha por primera vez.

Y si suena paradójico, es porque aquí hablamos de talar para conservar. Esta paradoja tiene, sin embargo, una explicación técnica sólida que llevan décadas defendiendo los expertos en gestión forestal, no solo en España, sino en todo el planeta Tierra.

Paradójico: Madrid tala 600 pinos al día para salvar la vida de sus bosques

Claro que sí, la cifra impacta. Ni más ni menos que 600 pinos al día. Eso es lo que, de media, se corta en los montes públicos donde la Comunidad de Madrid ha arrancado sus trabajos de aprovechamiento maderero.

La actuación abarca 280 hectáreas de masa forestal compuesta principalmente por pino silvestre de unos 80 años de antigüedad, distribuida en cuatro municipios de la sierra: Gascones, Puebla de la Sierra, Montejo de la Sierra y otros puntos de la Sierra Norte.

El objetivo no es la tala indiscriminada. Se extraen 32.900 metros cúbicos de madera siguiendo un plan de ordenación técnica que diseñaron los especialistas de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior antes de que arrancara ninguna motosierra.

«En vez de ir sacando algún árbol seco o alguna leña del monte, lo que hacemos es un plan de ordenación de todo el monte», explicó Irene Aguiló, directora general de Biodiversidad y Gestión Forestal.

Hay que aclarar aquí que la extracción no es uniforme en toda la superficie. En cada zona, el porcentaje de árboles cortados varía según el proyecto de ordenación previo.

«Aquí podemos estar cortando la mitad del número de pies», señaló Óscar Rodríguez, jefe de Servicio de Gestión Forestal. El Cuerpo de Agentes Forestales supervisa toda la actividad a través de una unidad técnica específica.

Lo dice la ciencia forestal: ¿Por qué cortar pinos protege el bosque?

La lógica detrás de esta actuación parte de un problema bien documentado por la ciencia forestal. Y es que cuando un bosque está demasiado denso, los árboles compiten entre sí por agua, luz y nutrientes.

El resultado es que ninguno crece en condiciones óptimas y todos quedan debilitados frente a sequías, plagas e incendios.

Un bosque excesivamente poblado acumula además grandes cantidades de materia vegetal seca, biomasa que actúa como combustible en potencia. Carlos Novillo, consejero de Medio Ambiente, lo resumió sin rodeos: «De tanto protegerlas, lo que estamos haciendo es precisamente lo contrario».

Años de conservacionismo estricto, argumenta la consejería, han generado masas forestales frágiles y altamente inflamables.

La extracción controlada de pinos reduce el nivel de combustible, crea cortafuegos naturales y facilita el desarrollo de fajas de defensa. Al mismo tiempo, los ejemplares que permanecen en pie ganan espacio para crecer con mayor vigor y se vuelven más resistentes ante fenómenos climáticos extremos.

«Vamos a quitar precisamente la madera de peor calidad, la madera seca, y cuando llegue un incendio, el monte estará más preparado», apuntó Rodríguez.

Un plan de 160 millones que también genera empleo rural en Madrid

La actuación en Gascones y los municipios vecinos forma parte del plan Madrid Forestal 2026-2030, anunciado por Isabel Díaz Ayuso en el Debate del Estado de la Región. El plan moviliza 160 millones de euros, contempla 44 medidas e incluye desde el pastoreo preventivo y la poda hasta el uso de inteligencia artificial para la vigilancia del riesgo forestal.

El aprovechamiento maderero es una de sus piezas más activas. La Comunidad de Madrid prevé poner en el mercado hasta 357.333 metros cúbicos de madera antes de finales de 2026, lo que supondrá unos ingresos de 4,1 millones de euros para las arcas públicas.

De la actuación concreta en Gascones se esperan ya más de 960.000 euros, de los cuales el 15% irá destinado al fondo de mejoras del propio monte.

Toda la madera extraída se aprovechará para la construcción industrializada, la fabricación de muebles o la producción de biomasa (astilla o pellets).

El consejero insistió en que la ganancia no es solo económica: «Es para la sociedad, para los que viven en estos entornos y, sobre todo, para el medio ambiente». El sector forestal en Madrid agrupa actualmente 1.100 empresas, da trabajo a 7.500 personas y mueve 2.400 millones de euros al año.

Del conservacionismo estricto a la gestión activa de los pinos

Y sin lugar a duda, el cambio de enfoque tiene un símbolo concreto. En 2023, la Dirección General de Biodiversidad y Recursos Naturales pasó a llamarse Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal. Y ojo aquí, porque el apellido nuevo no fue anecdótico. Refleja la convicción, dentro de la consejería, de que la relación del ser humano con el bosque debe replantearse.

La idea central del nuevo modelo es el mosaico agrícola, ganadero y forestal: un equilibrio entre distintos usos del territorio que, además de frenar la despoblación rural, hace los ecosistemas menos vulnerables al fuego.

Para lograrlo, la Comunidad trabaja también en una reforma de la Ley Forestal que obligue a los propietarios privados de terrenos forestales a establecer infraestructuras de defensa contra incendios, y que les facilite planes de ordenación con subvenciones y asesoramiento técnico.

De las 420.000 hectáreas de superficie forestal de la región, el 66% está en manos privadas: ahí está el margen más amplio de actuación pendiente.