Naturaleza
Setas

Los expertos en micología advierten: «Si una seta presenta un saco o volva en la base del tallo, ni se te ocurra cogerla porque puede ser venenosa»

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

A veces nos centramos en las multas por recoger setas y a la hora de identificarlas no siempre sabemos a dónde mirar. Por ejemplo, solemos centrarnos en el sombrero o en el tamaño, pero hay otra señal menos conocida que nos alerta del peligro.

Se trata de la volva, una estructura con aspecto de saco que aparece en algunas especies. Entre ellas está la Amanita phalloides, una seta muy tóxica cuya ingestión puede causar daños graves en el hígado y resultar mortal.

De hecho, la alerta es global por lo que hay que andar con mucho cuidado. La prueba es que el Ministerio de Salud Pública de Uruguay ha destacado este rasgo en sus recomendaciones tras registrar intoxicaciones graves por hongos silvestres.

Qué es la volva de la seta y por qué los expertos piden que la identifiquemos

La volva es una envoltura membranosa situada en la parte inferior del pie. Puede estar semienterrada, por lo que observar únicamente la parte que sobresale del suelo hace que omitamos demasiada información.

Eso explica por qué mirar la seta desde arriba es insuficiente para saber al 100% que la seta es comestible. El sombrero puede ser perfecto y, al mismo tiempo, ocultar en la base una sorpresa desagradable.

En todo caso, conviene distinguir entre detectar una señal de alarma e identificar una especie. Advertir algo sospechoso permite descartar un ejemplar para el consumo. Pero para afirmar que es comestible debes tener la total seguridad de que no te equivocas.

Esto es especialmente relevante si te estás introduciendo en el mundo de la micología. Recoger setas en el campo es una actividad fantástica al aire libre, pero sólo si lo haces con seguridad y respetando las normativas medioambientales.

Qué debes saber antes de recoger una seta para comértela

Los expertos forestales y los micólogos insisten en que tengamos mucho cuidado a la hora de recoger setas para comérnoslas. Que el color nos suene o que la forma sea común no es suficiente información para sacar la navaja y llevarnos la seta a la cesta.

Por ejemplo, en la Amanita phalloides, el color del sombrero puede variar, así que esa pista no es suficiente. Lo que debes tener es un conocimiento suficiente para hacer una valoración conjunta.

En tu caso, como el de la gran mayoría de personas que salen a recoger setas, es que ante la más mínima duda dejes la seta donde está. Jamás te lleves a casa una pieza que no tienes identificada al 100%. Sobre todo si quieres comértela.

De hecho, en estos casos la votación no vale para decidir: si alguno del grupo tiene dudas dejad la seta en su sitio. Que varias personas compartan opinión, no convierte esa impresión en realidad.

¿Cocinar las setas elimina el peligro de intoxicación alimentaria?

Otro error frecuente es pensar que por hervir o secar un hongo tóxico ya estás fuera de peligro. Puedes tener un problema de salud de todas maneras, y la confianza muchas veces es el peor enemigo en estos casos.

Además, los trucos caseros tampoco sirven para salir de dudas. La única forma de estar seguro de que la seta es comestible es recurriendo a alguien que posea el conocimiento suficiente.

Si después de comer setas aparecen vómitos, diarrea, dolor abdominal u otros síntomas, la recomendación sanitaria es acudir urgentemente a un centro de salud. Intenta conservar el hongo o el plato que has preparado, para facilitar la identificación.