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Nadie lo ha visto venir: científicos japoneses descubren una planta que le gusta a los gatos más que la propia hierba gatera

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un nuevo estudio animal realizado en Japón pone en entredicho la reputación de la hierba gatera como el atractivo vegetal por excelencia para los felinos domésticos. Cuando los gatos pueden elegir libremente, la gran mayoría escoge otra planta, el matatabi (Actinidia polygama), también conocido como silver vine.

El estudio parte de una paradoja, ya que la hierba gatera contiene hasta 170 veces más iridoides bioactivos que el matatabi, los compuestos responsables de la respuesta conductual en los felinos. Sin embargo, esa abundancia química no se traduce en una mayor capacidad para atraer a los gatos cuando estos pueden acercarse o ignorar la planta de forma voluntaria.

Los autores publicaron sus resultados en la revista científica Journal of Chemical Ecology en mayo de 2026.

¿Por qué los gatos prefieren el matatabi a la hierba gatera, según los investigadores japoneses?

Un equipo de la Universidad de Iwate realizó experimentos con gatos callejeros de libre circulación, en los que descubrieron que cinco de los seis individuos identificados mostraron conductas de frotamiento y rodamiento ante el matatabi.

Sin embargo, ninguno de los ejemplares realizó ese comportamiento ante la hierba gatera, que crecía en el mismo jardín donde los investigadores llevaron a cabo las pruebas.

Reiko Uenoyama, investigadora de la Facultad de Agricultura de la Universidad de Iwate, y Masao Miyazaki, también de la Universidad de Iwate y autor correspondiente del trabajo, extendieron el experimento a gatos en cautiverio.

Así, un total de 22 gatos de raza pura alojados en instalaciones zoológicas de Japón, sin exposición previa a ninguna de las dos plantas, recibieron ambos extractos de forma simultánea. Quince respondieron solo al de matatabi, tres solo al de hierba gatera y uno a los dos.

Matatabi (Actinidia polygama) / Atribución: @Qwert1234 en Wikipedia en japonés, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons

La conducta de autounción y la protección contra mosquitos

El comportamiento que registra el estudio se denomina autounción, y consiste en frotarse y rodar sobre la planta para impregnar el pelaje con los compuestos volátiles que esta libera. Investigaciones previas del mismo grupo de la Universidad de Iwate demostraron que esos iridoides actúan como repelentes de mosquitos al quedar adheridos al pelaje del animal.

El matatabi libera una mezcla de iridoides de mayor complejidad química que la hierba gatera, aunque en cantidad total los de la primera sean muy inferiores. Esa diversidad parece ser el factor determinante. Cuando los gatos lamen y mastican las hojas del matatabi, los daños mecánicos sobre la planta incrementan aún más esa complejidad y, con ella, la eficacia del repelente.

«Este estudio sugiere que el matatabi (silver vid, en inglés) es un estímulo particularmente confiable para inducir a los gatos al comportamiento de autounción», explicó el profesor Miyazaki. «También nos recuerda que el comportamiento animal debe estudiarse en entornos donde los animales puedan tomar sus propias decisiones», añadió en un comunicado de prensa del estudio recogido.

¿Qué es el matatabi o silver vine, la planta asiática preferida por los gatos?

El matatabi (Actinidia polygama) es una planta trepadora emparentada con el kiwi, originaria de zonas boscosas y montañosas de Asia Oriental. En Japón, su efecto sobre los gatos es conocido desde hace siglos, y sus ramas se utilizan como estímulo de enriquecimiento para felinos.

La hierba gatera (Nepeta cataria), por su parte, es la planta de referencia en Europa y América del Norte. Su separación geográfica respecto al matatabi explica que la comparación directa entre ambas en condiciones naturales y de libre elección haya sido hasta ahora escasa.

Los autores señalan que la cantidad de un compuesto activo en laboratorio no garantiza que ese compuesto provoque el comportamiento esperado cuando el animal puede elegir libremente. La fiabilidad conductual, es decir, la probabilidad de que la detección de una señal química derive en una respuesta voluntaria, puede ser tan relevante como la propia potencia del compuesto.

«El catnip puede hacer que los gatos respondan en pruebas de laboratorio, pero eso no significa que los gatos lo elijan en un entorno más natural con opciones libres», explicó Uenoyama.