Mascotas
Perros

Los expertos lanzan un importante comunicado a quienes tienen perros en casa: así afectan a la calidad del aire

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Un estudio ha puesto el foco en un aspecto poco conocido de la convivencia con perros: el impacto que estas mascotas pueden tener en la calidad del aire dentro del hogar.

Aunque muchas personas relacionan la contaminación del aire con el exterior, lo cierto es que los espacios interiores también tienen su propio ecosistema ambiental. En él influyen numerosos factores como la ventilación, los materiales del hogar o la presencia de personas y animales.

Una investigación desarrollada por científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) ha analizado cómo influyen estos animales en la composición del aire en interiores.

El estudio, publicado en la revista científica Environmental Science & Technology, concluye que los perros actúan como fuentes dinámicas de emisiones dentro del hogar, capaces de alterar la presencia de gases, partículas y microorganismos en el ambiente doméstico.

Cómo tener perros en casa puede afectar a la calidad del aire interior

El estudio se centró en analizar de forma precisa cómo cambia el aire en una vivienda cuando hay perros en su interior. Para ello, los investigadores realizaron experimentos en una cámara ambiental diseñada para simular las condiciones de una casa real.

Durante las pruebas midieron la presencia de diferentes elementos en el aire, como gases, partículas en suspensión y microorganismos. Los resultados mostraron que la presencia de perros modifica de forma notable la composición química y biológica del aire interior.

Según los científicos, esto se debe a diversos procesos naturales relacionados con el metabolismo del animal, su respiración, el contacto con superficies o el movimiento dentro del espacio doméstico.

Estos son algunos de los cambios que se detectaron:

El pelo, el polvo y los microbios de los perros cambian el aire de la vivienda

Uno de los efectos más claros observados en el estudio tiene que ver con las partículas en suspensión. Cada vez que un perro se mueve, se sacude o es acariciado, libera pequeñas partículas al ambiente.

Estas partículas pueden incluir polvo doméstico, restos microscópicos de piel, polen o microorganismos. Además, los perros transportan en su pelaje materiales del exterior que terminan entrando en el interior de la vivienda.

Los sensores utilizados durante el experimento detectaron aumentos significativos de partículas cada vez que el animal realizaba movimientos bruscos o interactuaba con las personas.

En el caso de los microorganismos, los investigadores comprobaron que los perros también contribuyen a incrementar la diversidad bacteriana del aire interior. En determinadas situaciones, un perro grande puede liberar entre dos y cuatro veces más microorganismos que una persona presente en la misma habitación.

La investigación también comparó el impacto que tienen perros de distintos tamaños en el aire de interiores. Los resultados indicaron que tanto los animales grandes como los pequeños influyen en el ambiente doméstico, aunque de formas ligeramente diferentes.

Los expertos aclaran si los perros en casa suponen un riesgo para la salud

Los investigadores subrayan que estos resultados no implican necesariamente un problema de salud para las personas.

De hecho, algunos estudios indican que una mayor exposición a microorganismos en el hogar podría favorecer el desarrollo del sistema inmunitario, especialmente durante la infancia.

En cualquier caso, los expertos señalan que todavía se necesitan más investigaciones para comprender con precisión cómo influyen estas emisiones en la salud humana.