Mascotas
Unión Europea

Desde hoy, 22 de abril, los dueños de perros y gatos en España tienen que cumplir ésta norma: requisitos confirmados por la UE

Si tu animal ya tiene microchip, la vacuna al día y el pasaporte europeo, lo normal es que sigas viajando igual. Pero hay detalles que conviene repasar antes de salir, porque en un control no valen las prisas.

La fecha es crucial. El 21 de abril de 2026 termina el periodo en el que seguían aplicándose de forma transitoria las reglas clásicas, y desde el 22 de abril entran en juego nuevas normas desarrolladas en el Reglamento (UE) 2016/429 de sanidad animal. La pieza central se encuentra en el Reglamento Delegado (UE) 2026/131, el cual ordena requisitos y documentos para moverse con mascotas.

La Comisión Europea resume el espíritu con una frase bastante clara cuando explica que las reglas anteriores han sido «sólidas, proporcionadas y eficaces». En el fondo, el cambio busca cerrar huecos y facilitar controles más homogéneos entre países, algo vital cuando se mezclan animales, fronteras y salud pública.

El pasaporte europeo para perros, gatos y hurones no aparece de repente. Ya era necesario el documento habitual para moverse entre Estados miembros, y la nueva normativa lo reafirma como identificación obligatoria para estos viajes dentro de la UE.

Piénsalo como un DNI sanitario en formato cuaderno. El cual incluye el código del microchip, los datos del propietario y la vacunación antirrábica, además de otros apuntes veterinarios cuando corresponda. Si falta una anotación esencial o el pasaporte no está bien cumplimentado, el viaje puede complicarse en el peor momento.

La buena noticia es que no se trata de empezar de cero. Los pasaportes ya emitidos siguen siendo válidos y la UE prevé periodos transitorios para que el cambio de modelo documental no te obligue a renovar por sistema.

En la práctica, todo gira alrededor de identificar al animal y reducir el riesgo de rabia. Para entrar en España desde otro país de la UE, el perro o gato debe estar identificado con microchip, o con tatuaje solo si se hizo antes del 3 de julio de 2011 y sigue siendo legible. Además, debe contar con una vacuna frente a la rabia válida y registrada en el pasaporte, con la regla conocida de esperar al menos 21 días tras la primovacunación antes de viajar.

Hay que tener cuidado con la edad, porque aquí se cometen errores. En España no se autoriza la entrada de perros, gatos y hurones menores de 15 semanas, ya que no pueden cumplir la pauta completa con validez. Es uno de esos detalles que parecen menores hasta que te lo piden en frontera.

La actualización europea también apunta a mejorar la trazabilidad del microchip. Por ejemplo, acepta transpondedores implantados antes del 1 de enero de 2028 aunque no incluyan el código del país donde se identificó inicialmente el animal, lo que evita tener que reidentificar a millones de mascotas por un cambio técnico.

El viaje no comercial está pensado para casos cotidianos, como una mudanza o unas vacaciones. Por eso la regla general mantiene el máximo de cinco animales por desplazamiento, con excepciones documentadas para concursos, exposiciones o actividades deportivas cuando los animales tienen más de seis meses.

Este límite tiene un trasfondo muy real. Las autoridades llevan tiempo detectando que parte del comercio ilegal se disfraza como turismo con mascotas, justo para evitar controles más duros. En cuanto el movimiento huele a venta o a transferencia de propiedad, deja de ser un viaje ‘normal’ y cambia el marco aplicable.

Si tu mascota viaja con alguien autorizado por ti, hay otro detalle que conviene tener controlado. Ese desplazamiento debe hacerse dentro de un margen de cinco días respecto al del propietario y la autorización debe ir por escrito, adjunta al documento de identificación.

Aquí llega la confusión típica, para moverte dentro de la UE se usa el pasaporte, pero para entrar desde un país tercero lo habitual es un certificado sanitario con un modelo común, emitido por un veterinario oficial. Además, ese certificado tiene una validez limitada para seguir viajando dentro de la Unión.

La propia UE recuerda que la entrada suele tener que hacerse por un punto de entrada para viajeros designado, donde se comprueban documentos e identidad. Si el animal no cumple, puede ser devuelto al país de salida o pasar una cuarentena hasta ajustarse a las reglas sanitarias.

También existen listas oficiales de países y territorios desde los que no se exige el test serológico de anticuerpos frente a la rabia, siempre que se cumplan las condiciones. Son detalles que cambian la planificación del viaje, porque algunos plazos se miden en meses, no en días.

A primera vista parece solo burocracia, pero la clave es la prevención. El movimiento ilegal de perros y gatos afecta al bienestar animal y a la salud pública, y a menudo se apoya en documentos falsificados o vacunas dudosas, algo que encaja con el enfoque de ‘una sola salud’.

En 2021, la UE estimaba 72,7 millones de perros y 83,6 millones de gatos en manos de ciudadanos europeos, y un 44% de los hogares convivía con animales de compañía. Con ese volumen, reforzar trazabilidad y controles no es un capricho, es una forma de reducir riesgos y cortar rutas de tráfico.

Los datos de vigilancia también son reveladores, ya que, en una acción coordinada a nivel europeo, se recopilaron cientos de sospechas de fraude ligadas a pasaportes y certificados, y se citan casos en los que nueve exportadores sospechosos concentraron cerca de 27.000 animales importados en cuatro años. Cuando se endurece el control documental, se aprieta donde más duele a estas redes.

Si vas a viajar en las próximas semanas, una revisión rápida del pasaporte con tu veterinario te puede ahorrar un disgusto. El Reglamento Delegado (UE) 2026/131 se ha publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea y puede consultarse en EUR-Lex.