La razón por la que el escándalo del ex príncipe Andrés es peor que la crisis de Wallis Simpson
La casa real británica está en uno de los momentos más delicados de su historia reciente
Las consecuencias del escándalo del ex duque de York son imprevisibles
La familia real británica está acostumbrada a lidiar con polémicas. El divorcio de los anteriores príncipes de Gales, la entrevista de Diana en Panorama en la que aseguró que en su matrimonio eran tres o las fotos de Sarah Ferguson medio desnuda junto a John Bryan mientras éste le chupaba el dedo del pie son solamente algunos ejemplos de las crisis de imagen a las que ha tenido que hacer frente la Corona y de las que ha salido más o menos airosa. De hecho, a pesar de todo, la institución ha conseguido permanecer por encima de los escándalos que la han afectado. Sin embargo, el caso del ex príncipe Andrés podría tener unas consecuencias de tal magnitud que incluso hay quien considera que sus efectos serían incluso peores que los del romance de Eduardo VIII con Wallis Simpson.
El ex duque de York permanece aislado en la casa que el rey Carlos III le ha prestado en los terrenos de Sandringham, Wood Farm, a la espera de que la reforma de Marsh Farm finalice. Esta propiedad, en desuso hasta ahora, va a convertirse en la residencia de Andrés Mountbatten-Windsor de cara a los próximos meses, aunque no se descarta la posibilidad de que su situación se complique tanto que sea formalmente acusado y tenga que pasar por un proceso judicial y todo lo que ello conlleva.

El ex príncipe Andrés en un coche. (Foto: Gtres)
De momento la casa real no ha hecho más declaraciones que las iniciales, en las que Carlos III mostró su respeto absoluto por las investigaciones policiales, mientras que otros miembros de la familia real -incluido el príncipe de Gales-, aseguraron que estaban consternados por las revelaciones y transmitieron todo su respeto a las víctimas de Jeffrey Epstein.
La imagen de la Corona, muy tocada
A pesar de que la agenda oficial sigue su curso, las consecuencias de este escándalo para la imagen de la monarquía ya se están notando. Algunos sectores consideran que el rey tenía que haber tomado medidas contra su hermano antes e incluso hay quien opina que es más que probable que estuviera al tanto de algunas de sus tropelías, aunque no pudiera saltarse a su madre. En este contexto, los rumores sobre un relevo en el trono van en aumento, sobre todo teniendo en cuenta que la popularidad de Guillermo y Kate Middleton es mayor que la de los reyes porque representan una generación nueva, más cercana y alejada de escándalos. El heredero ha intensificado su actividad y su intención es profesionalizar la institución para que funcione como una empresa y no como una familia.




El rey Carlos III en un acto en Londres. (Foto: Gtres)
Un escándalo sin precedentes
Aunque de momento la casa real no ha tomado más medidas para protegerse de lo que pueda ocurrir en el caso de Andrés, algunas fuentes consideran que este escándalo es el peor al que ha tenido que hacer frente la Corona en la historia reciente. Incluso peor que el que provocó el rey Eduardo VIII cuando abdicó para casarse con Wallis Simpson. Un episodio que llevó a Jorge VI al trono y, posteriormente, a Isabel II.
Así al menos lo asegura el biógrafo real Andrew Lownie, que considera que la crisis provocada por Andrés Mountbatten-Windsor es la más grave de la historia reciente. Autor del libro El auge y la caída de la casa de York, Lownie ha comparado la situación actual con lo que ocurrió en la década de los años 30.
Según ha apuntado, la abdicación de Eduardo fue un episodio dramático, pero puntual y rápido y, por tanto, los ciudadanos nunca estuvieron realmente al tanto de lo que había sucedido ni de todos los detalles. Es más, pocos supieron que el tío de Isabel II apoyaba a los nazis. Eduardo renunció voluntariamente a su cargo para casarse con la mujer que amaba, nadie le obligó ni le retiró sus títulos, de hecho, se le otorgó uno nuevo, aunque no se hizo extensivo el tratamiento de alteza real a su esposa.




Eduardo VIII con Wallis Simpson. (Foto: Gtres)
Sin embargo, en el caso de Andrés, la información se conoce prácticamente en tiempo real y, por tanto, la indignación pública no hace más que crecer. El ex duque informó de que no iba a utilizar sus títulos, pero ante el desarrollo de los acontecimientos, fue Carlos III el que tuvo que tomar medidas y despojarle de todos sus honores, así como obligarle a salir de su residencia. Una humillación para quien estaba considerado el protegido de la Reina Isabel y a quien la monarca intentó proteger hasta el final.
La protección de la Reina
Tal como ha asegurado el autor, tanto Carlos como Guillermo tuvieron las manos atadas hasta que falleció Isabel II. De hecho, incluso los servicios secretos acudieron a la casa real para informar de las actividades de Andrés, pero ella no hizo nada: «Me temo que ella lo encubrió. Toda la familia lo encubrió, lo sabían», ha dicho el autor, que asegura que en los círculos de la familia real se llevaba hablando del tema desde 2011.




La Reina Isabel II con su hijo Andrés. (Foto: Gtres)
El autor considera que Andrés debería ser acusado de traición, no de mala conducta en cargo público, ya que reveló información confidencial a otros países. Sin embargo, cree que es improbable que lo procesen, en parte, porque está convencido de que si se sienta ante un tribunal puede acabar diciendo que otros miembros de la familia, incluidos la Reina Isabel II y el propio Carlos III, eran conscientes de sus actividades.