UNA FECHA CLAVE

Pauline Ducruet, la atípica vida de la verdadera heredera de Estefanía de Mónaco

Pauline Ducruet celebra este miércoles su veintiocho cumpleaños. La hija mayor de Estefanía de Mónaco ha encontrado su verdadera vocación en el mundo de la moda, y el amor al lado del empresario Maxime Giaccardi, con quien, por el momento, parece que no tiene planes de boda.

La sobrina de Alberto de Mónaco ha tenido una vida peculiar. A pesar de ser hija de princesa, ella no lleva título y además, su trayectoria hasta el día de hoy ha sido más ‘corriente’. Casi treinta años marcados por los actos oficiales -sin un papel protagonista- y las ocurrencias de su madre, a quien se ha definido como la ‘princesa rebelde’.

Pauline Ducruet
Pauline Ducruet en un photocall.  / Gtres

La propia historia de los padres de Pauline ha estado rodeada de polémicas. Estefanía y Daniel Ducruet empezaron a salir en el año 1992 -un momento en el que la novia de Ducruet estaba embarazada- y aunque tuvieron a Louis poco después, no se casaron hasta el año 1995, cuando ya había nacido Pauline. El divorcio no tardó en llegar, dado que el mismo año se hicieron públicas unas imágenes de Ducruet con una exMiss, que provocaron un sonado escándalo y la consecuente ruptura.

A los pocos años, en 1998, nació la pequeña de la familia, Camille, fruto de un breve romance de la Princesa con el que fuera jefe de seguridad de Palacio. Sin embargo, quizás la etapa más fascinante de su vida tuvo lugar cuando Estefanía se enamoró del empresario circense Franco Knie, a principios de los 2000. Una época en la que la Princesa y sus hijos estuvieron viviendo en caravanas y rodeados de animales: “fue un momento de pura libertad”, contaba la propia Pauline.

Pauline Ducruet
Pauline Ducruet junto a su madre y su hermana. /Gtres

A la joven, el entorno circense le ha marcado, es más, llegó a convertirse en especialista en saltos de trampolín y participó en algunos importantes campeonatos, como los Juegos Olímpicos para Jóvenes que se celebraron en el año 2010 en Singapur.

A diferencia de su hermana pequeña, a la que muchos ven como la verdadera heredera del glamour de Grace Kelly, Pauline tiene más conexiones con la princesa Estefanía, a la que considera madre, pero también su mejor amiga.

Ella ha sido capaz de llevar a cabo algunos de los sueños de juventud de la hermana de Alberto de Mónaco -que también hizo sus pinitos en el mundo de la moda-, a la que siempre han catalogado de princesa rebelde y se le han consentido más cosas, quizás debido a la complicada situación que atravesó a raíz de la muerte de su madre.

Pauline Ducruet en un acto de Dior. / Gtres

De hecho, ella misma ha declarado que la princesa Estefanía es su ‘roca’ y su mejor ejemplo: “he visto a mi madre arreglarse para galas, con vestidos largos y diamantes, y al día siguiente llevarnos al colegio con unos vaqueros rotos y botas enormes”, declaraba hace algún tiempo. Detalles que han tenido una clara influencia en sus colecciones, en las que se aprecia claramente la combinación del lujo con lo cotidiano. La propia Estefanía ha lucido en varias ocasiones modelos de su hija. Es más, Pauline asegura que tanto ella como su abuela, Grace Kelly, han tenido una clara influencia en sus colecciones: “mi madre es una mujer fuerte que se expresa a través de la moda, y así era también mi abuela. Las dos han sido iconos de estilo para su época y decían alto y claro lo que pensaban”, ha asegurado.

A pesar de que en estos momentos es una de las figuras más independientes de la familia, no deja de mantener vivos los lazos con los Grimaldi. La vemos en muchas ocasiones en compañía de su madre y de sus hermanos, e incluso del príncipe Alberto, sobre todo antes del regreso de la princesa Charlene.

Diseñadora de moda

El pasado año, la joven concedió una entrevista al diario británico The Telegraph en la que habló de sus proyectos y sus aspiraciones. Unas declaraciones que coincidieron con la salida al mercado de su segunda colección de la marca Alter Designs, su iniciativa más importante. Una firma en la que Pauline está plenamente volcada y que apuesta por prendas sin género cuyos precios van de los 300 a los 800 euros.

Pauline Ducruet
Pauline Ducruet con algunos modelos. /Gtres

Pauline ha dejado claro que su implicación en el mundo de la moda no es, ni mucho menos, un capricho. Cuando cumplió dieciocho años se marchó de casa para estudiar en el Instituto Marangoni de París y en Parsons, en Nueva York. Más adelante se convirtió en becaria de la edición norteamericana de la revista Vogue y pasó también por Louis Vuitton. Fue precisamente durante las prácticas en Vogue cuando comprendió que no quería centrarse en el mundo del periodismo de moda, sino que quería ejercer como diseñadora, aunque también fue consciente de las dificultades: “Louis Vuitton me enseñó mucho de la industria de la moda, sobre todo que no todo es brillo y glamour. Aprendí que es una industria realmente dura que se lleva tu alma, tu sudor y tus lágrimas. Pero después de eso supe que quería diseñar”, declaró al periódico británico.

Un anhelo para la Princesa

Aunque Pauline Ducruet lleva varios años manteniendo una relación estable con Maxime Giaccardi, parece que la pareja no se anima a dar un paso más. No hay confirmación de posible boda, ni tampoco de un deseo de ser madre. Un detalle que seguramente haría muy feliz a la princesa Estefanía, que ha tenido que ver cómo su hermana ya tiene varios nietos y ella sigue sin estrenarse como abuela. Mientras tanto, siempre le quedarán sus sobrinos pequeños, con los que la hemos visto a lo largo del tiempo deshacerse en detalles y gestos de cariño.

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