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Kate Middleton: luces y sombras en el espinoso camino de una futura reina

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Kate Middleton estrena década en uno de los momentos más complicados para la familia real. La duquesa de Cambridge cumple cuarenta años convertida, junto al príncipe Guillermo, en dos de las figuras clave para la institución. Y es que a pesar de que el príncipe Carlos es el heredero natural del trono, lo cierto es que los duques de Cambridge conectan con un sector importante de la población y proyectan la imagen de una monarquía moderna que mira al futuro.

A pesar de que esta nueva etapa llega para la duquesa de Cambridge en un momento de relativa tranquilidad, la realidad es que su camino ha estado plagado de espinas. A diferencia de Meghan Markle, por ejemplo, su noviazgo con el príncipe Guillermo fue muy largo, algunos incluso la llegaron a llamar ‘waity Katie’ (Kate a la espera), en referencia a una proposición de matrimonio que parecía postergarse demasiado. A esto hay que sumar que la propia Isabel II no veía con buenos ojos a la joven, por su escasa experiencia profesional.

Kate Middleton
Kate Middleton en una imagen de archivo. / Gtres

Sin embargo, a día de hoy, Kate Middleton no solo se ha ganado el afecto de su familia política, sino también de los británicos. Tanto que ha superado la primera etapa en la que las comparaciones con Diana de Gales eran constantes e inevitables y ha encontrado su sitio.

Al margen de cuestiones de estilo, la esposa del duque de Cambridge destaca por numerosas virtudes y capacidades. Es innegable que, a sus cuatro décadas de vida, Middleton es una de las mujeres más elegantes y admiradas del mundo pero, a pesar de que su presupuesto en estos asuntos no es especialmente restringido, no se tiende a criticar el gasto que hace en vestuario y complementos. Al margen de una primera etapa en la que incluso la propia Reina Isabel le llamó la atención por el largo de sus faldas (que, por cierto, apenas subía dos dedos sobre las rodillas), la Duquesa ha encontrado en los vestidos de largo midi y corte lady la horma de su zapato. Rara vez luce pantalones, y si lo hace, es para momentos muy concretos. Firmas low cost conviven en su armario con otras más elevadas, en las que la ‘marca Reino Unido’ es una constante, como buena embajadora de su país.

Kate Middleton en una imagen de archivo. / Gtres

Pero más allá del estilo, si hay algo por lo que destaca la duquesa de Cambridge es por su capacidad para compaginar su vida familiar con la institucional y proyectar una imagen de unidad y normalidad que tanta popularidad le ha dado entre los británicos. Los Cambridge son el eslabón que acerca la monarquía a la ciudadanía, un elemento muy necesario en estos tiempos. Y esto es algo en lo que Kate Middleton tiene una importante responsabilidad. Ella desprende una naturalidad que difícilmente imaginaríamos en otros miembros de los Windsor como, por ejemplo, la princesa Ana.

A lo largo de los casi once años que lleva integrada en la familia real, Kate Middleton ha ido enfocando su trabajo en causas muy concretas, la mayor parte de ellas relacionadas con la infancia y la juventud. A pesar de que es consciente de su papel y de todo lo que ello implica, la Duquesa es una persona reservada, a la que no le gusta llamar la atención, pero que utiliza el lugar que ocupa para dar visibilidad a sus causas.

La esposa del príncipe Guillermo ha encontrado la manera de compaginar algunas de sus mayores aficiones como la fotografía con sus tareas institucionales. Por ejemplo, durante la etapa del confinamiento, fue la encargada de promover un certamen de fotografía que ahora ha quedado plasmado en un libro, éxito de ventas, además. De la misma manera, todo lo relacionado con los niños y los jóvenes es importante en su agenda e intenta pasar parte de su tiempo dedicado a sus patrocinios y organizaciones con las que colabora.

Kate Middleton y el príncipe Guillermo en una imagen de archivo. / Gtres

Aunque es por naturaleza una persona introvertida, poco a poco ha sabido ir desvelando aspectos de su vida privada, que ayudan a que conecte con el resto de los británicos. Un ejemplo claro es cuando en la etapa de confinamiento habló de las dificultades a las que ella misma se enfrentaba por la formación a distancia de sus tres hijos o cuando asistió de incógnito a las protestas tras el asesinato de Sarah Everard.

A pesar de que es todavía una incógnita en qué momento los Cambridge alcanzarán el trono, nadie duda de la capacidad de Kate Middleton para desempeñar un papel esencial como reina consorte llegado el momento. De la misma manera que lo hará cuando se convierte en princesa de Gales, un título que, no obstante, hará el recuerdo de Diana más presente de nuevo.

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