TRISTE ANIVERSARIO

El detalle definitivo que rompió la relación entre Diana y la reina Isabel y que hoy podría haber cambiado

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Han pasado veinticuatro años desde que Diana de Gales falleciera trágicamente en un accidente de tráfico en el túnel del Alma de París. Un suceso que marcó la historia de la familia real británica y sobre el que han corrido ríos de tinta. Son muchos los que apuntan a una conspiración para acabar con la Princesa, mientras que otros aseguran que fue solo un desdichado accidente, a pesar de que el viaje a París no estaba inicialmente previsto en la ruta que Diana y Dodi iban a hacer en sus vacaciones estivales.

Una de las últimas imágenes de Diana, antes de montar en el coche / Gtres

Casi un cuarto de siglo tras su muerte, el legado de Diana permanece a través de su estilo inmortal y de la labor de sus hijos, a pesar de que en estos momentos la relación entre los príncipes Guillermo y Harry no sea la más idílica. Ambos hermanos se reunieron hace unas semanas, en el que hubiera sido el sesenta cumpleaños de la Princesa para rendirle homenaje con una estatua que se inauguró en uno de sus rincones preferidos del Palacio de Kensington. Estatua que, por cierto, ahora va a abrirse al público para permitirse las visitas.

Diana
La estatua en recuerdo a Diana se va a abrir al público / Gtres

Fue precisamente su muerte una de las cuestiones que más en tela de juicio puso a la familia real, sobre todo, a la reina Isabel. La monarca, que se encontraba en Balmoral en el momento en el que se conoció la noticia, tardó cinco días en pronunciarse al respecto, pero finalmente ofreció un mensaje televisado e incluso visitó las flores que las miles de personas depositaron a las puertas de Buckingham en recuerdo a la Princesa. Tony Blair, entonces Primer Ministro, tuvo un papel relevante en esta cuestión y le recalcó a la soberana la necesidad de hacer algo.

Un detalle que hace pensar en cómo fue la relación entre la Reina y Diana. Se trata de una cuestión de la que se ha hablado mucho a lo largo de los años y que, ciertamente, cambió con el paso del tiempo. Hay algunas fuentes que aseguran que nunca se llevaron bien, mientras que otras mantienen en un principio el vínculo entre ambas fue bueno -sobre todo también con el duque de Edimburgo-, aunque hubo una serie de cuestiones que precipitaron que se rompiera.

Diana de Gales
La entrevista a Martin Bashir supuso un antes y un después / Gtres

No es de extrañar que Diana contara con la aprobación de la Reina, ya que los miembros de las familias Spencer y Windsor tienen una conexión que se remonta bastante atrás. El hermano de Diana, Charles Spencer, es en realidad el ahijado de la Reina, y su abuela materna, Lady Fermoy, era una dama de honor de la reina madre. Por este motivo, el origen aristocrático de Lady Di la convertía en la candidata perfecta a princesa de Gales.

Según apunta el biógrafo de Diana, Andrew Morton, la relación entre Diana y la Reina comenzó de una manera bastante protocolaria: “en los primeros días, Diana simplemente estaba aterrorizada de su suegra. Se rigió por el protocolo más formal, formales, haciendo una profunda reverencia cada vez que se encontraban, pero por lo demás mantuvo la distancia”, explica Morton. Sin embargo, Isabel II depositó su confianza en ella, cuando empezó a permitirle representar a la familia en eventos como el funeral de Grace Kelly en 1982.

Diana
Diana de Gales y la reina Isabel en una imagen de archivo / Gtres

No obstante, cuando la relación entre los Príncipes empezó a hacer aguas, Diana no dudó en acudir a su suegra. Una decisión que podría haber parecido acertada en un principio, pero que no lo fue tanto porque ambas mujeres tenían formas diferentes de abordar el tema:  “quizás la Princesa encontró un aliado bastante improbable en la Reina, cuya comprensión y actitud servicial hicieron mucho para alentar a Diana a seguir adelante”, explica Morton.  De hecho, cuentan que cogió la costumbre de aparecer de manera imprevista en palacio para ver a Isabel II, que fue bastante tolerante con estas visitas.  Hasta que un día, un encuentro en el que la Princesa no dejó de llorar, superó su capacidad de empatía: «la Princesa lloró tres veces en media hora mientras esperaba verla”, relató un miembro del personal. Por su parte, la soberana explicó que pasó una hora entera sin dejar de llorar.

Sin embargo, la gota que colmó el vaso fue la entrevista que Diana concedió a Martin Bashir en el espacio Panorama y que precipitó un divorcio que, hasta el momento, no estaba previsto. Unas declaraciones incendiarias de las que recientemente se ha sabido que la Princesa concedió coaccionada y por las que la BBC va a pagar una importante cantidad a una organización benéfica elegida por los príncipes Harry y Guillermo. Afirmaciones que apuntaban directamente al príncipe Carlos como causante del fracaso del matrimonio y que pusieron en jaque su imagen.

A día de hoy, nadie puede saber lo que el destino hubiera deparado de no ocurrir el accidente que le causó la muerte pero, a tenor de estas últimas revelaciones, quién sabe si la relación de la reina Isabel y Diana hubiera llegado a un punto quizás más cercano al que la monarca tiene ahora con Sarah Ferguson, a la que parece haber perdonado los escándalos del pasado. Son demasiadas variables para una ecuación en la que Camilla Parker no tendría cabida, pero en la que Diana seguiría siendo una reina de corazones.

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