Historia
Metalurgia

Perplejidad entre los arqueólogos españoles: confirman que el plomo de la península ibérica no lo trajeron los fenicios, sino que ya existía en la Edad del Bronce

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de arqueólogos ha confirmado que el plomo de la península ibérica no llegó con los fenicios, sino que las comunidades locales ya lo fundían durante la Edad del Bronce, unos 1.800 años antes de lo que se creía hasta ahora.

La evidencia procede del yacimiento de Minferri, en Juneda (Lleida), donde aparecieron tres restos de escoria de fundición de plomo fechados entre el 2100 y el 1600 a. C. Hasta ahora, la primera producción de plomo documentada en la península se situaba en torno al año 1000 a. C., cuando los fenicios lo obtenían como derivado de la extracción de plata.

Julia Montes-Landa, científica posdoctoral del programa Marie Sklodowska-Curie en el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, dirigió el trabajo junto a especialistas de la Universidad de Cambridge, la Universidad de Lleida y la empresa Iltirta Arqueología. El estudio se publicó en la revista científica Antiquity.

¿Desde cuándo existía el plomo en la península ibérica?

La pieza más antigua es una cuenta de collar de plomo hallada en Coveta de l’Heura, en Ulldemolins (Tarragona), datada hacia el 2800 a. C.

La prueba directa más temprana de fundición del metal, sin embargo, aparece en Minferri, donde los tres restos de escoria sitúan la producción activa entre el 2100 y el 1600 a. C., en plena Edad del Bronce, con un contexto concreto fechado entre el 1885 y el 1692 a. C.

¿Qué muestran los restos hallados en el yacimiento de Minferri, en Lleida?

Los tres fragmentos de escoria pesan entre 10 y 24 gramos y contienen hasta un 12,7 % de óxido de plomo, lo que indica una fundición deliberada y no accidental. Los análisis químicos y microestructurales muestran que el proceso alcanzó al menos 1.100 grados centígrados de temperatura, suficiente para separar el metal del mineral original.

Uno de los restos de escoria de fundición de plomo hallados por el equipo arqueológico en el yacimiento de Minferri, la evidencia más temprana de esta técnica en la península ibérica. Foto: Universidad de Granada.

El yacimiento se excavó en 1,5 de sus 10 hectáreas totales y forma parte de un asentamiento más amplio de la Edad del Bronce en el valle del Segre. Los autores del estudio describen este conjunto como «la evidencia directa más temprana de fundición de plomo en Iberia».

¿De dónde llegó la técnica de fundición a Cataluña?

Según los investigadores, la técnica de fundición se transmitió a través de los Pirineos desde el sur de Francia a comienzos del tercer milenio antes de Cristo. En el yacimiento francés de Le Planet se documentó una tradición similar entre el 2850 y el 2580 a. C., dentro de una red de contactos culturales que conectaba ambos lados de la cordillera.

Las comunidades del nordeste ibérico no usaban galena, el mineral que después emplearían los fenicios, sino otros minerales polimetálicos disponibles en la región.

¿Por qué desapareció esta tradición hasta la llegada de los fenicios?

La producción identificada en Minferri se interrumpió después de la Edad del Bronce Temprano y Medio, y no vuelve a registrarse hasta la llegada de los fenicios, ya en el primer milenio antes de Cristo. Esa segunda etapa partió de un proceso distinto, puesto que los fenicios obtenían el plomo como subproducto de la extracción de plata a partir de la galena.

Los autores del estudio plantean que el plomo pudo tener un valor social menor que el cobre en aquella época, lo que habría impedido que la técnica se mantuviera activa con el paso de las generaciones.