Historia
Descubrimientos arqueológicos

Estupor entre los arqueólogos tras encontrar los números más antiguos de Mesoamérica grabados en una estatuilla guatemalteca de hace 2.700 años

  • Alejo Lucarás
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Las ruinas precolombinas guardan valiosas reliquias que cambian la historia escrita y conocida hasta la fecha. En este marco, de forma casi inesperada, han salido a la superficie los números más antiguos que se han encontrado en el continente americano y están cambiando por completo nuestra comprensión de las matemáticas tempranas.

Y es que una pequeña pieza de cerámica encontrada recientemente obliga a reescribir los libros de historia arqueológica. Ahora, un desafío apasionante se presenta ante los investigadores: el de descifrar el mensaje numérico que nuestros antepasados plasmaron hace miles de años.

Encuentran en Guatemala los números más antiguos plasmados en una figurilla

Una pequeña figurilla de arcilla hallada en el yacimiento arqueológico de La Blanca, en la costa del Pacífico de Guatemala, podría contener la representación numérica más antigua conocida de Mesoamérica.

El descubrimiento fue realizado por un equipo de investigadores norteamericanos liderado por Julia Guernsey, Stephanie M. Strauss y Michael Love.

La pieza pertenece al periodo Preclásico Medio, con una antigüedad estimada de 2.700 años. El análisis fue publicado en la revista científica Latin American Antiquity. En lo que respecta a su tamaño y clasificación, cabe en la palma de una mano y pertenece a la tradición de las figurillas lengüeta.

Como dato de color, estos objetos ceremoniales carecen de un rostro naturalista detallado. Su parte superior presenta una forma plana, similar a una pestaña, donde se concentran los elementos simbólicos de identidad. Sin dudas, la pieza encontrada posee un incalculable valor histórico para la ciencia.

La disposición numérica en la cultura maya: una pista sobre los primeros sistemas de conteo

Lo verdaderamente asombroso del hallazgo radica en los once pequeños puntos circulares incrustados en la parte superior. Estas perforaciones se imprimieron sobre la arcilla fresca antes de cocer la pieza en el horno, lo cual descarta un desgaste natural provocado.

Los puntos mantienen una distribución metódica en tres columnas verticales muy definidas. La columna izquierda consta de tres circunferencias, mientras que la central y la derecha albergan cuatro marcas cada una de forma simétrica.

Los especialistas rechazan rotundamente que se trate de un patrón meramente decorativo de la cultura maya.

Esta estructura numérica organizada adelanta notablemente las evidencias de matemáticas precolombinas. Así, el desarrollo numérico mesoamericano resultó ser mucho más prematuro de lo que se estimaba.

El origen de los números más antiguos de América

La conexión entre las matemáticas y la identidad del individuo parece incuestionable en estos vestigios prehistóricos. Los números más antiguos podrían referenciar el nombre del portador o una fecha ligada a la astrología calendárica de la región.

Téngase presente que las culturas originarias empleaban un sistema de puntos y barras para su contabilidad básica. Un punto equivalía a la unidad, a la vez que una barra representaba cinco unidades. El hallazgo confirma que esta tradición ya existía en el año 750 antes de Cristo.

El calendario de 260 días regía la vida cotidiana y las ceremonias religiosas de la población. La fecha de nacimiento de cada persona condicionaba su nombre propio, su destino y su estatus social dentro de la comunidad local.

Curioso y comprobado: la conexión entre los números y el rostro humano

El estudio interdisciplinar señala una peculiar correspondencia entre el desarrollo matemático y la anatomía. En diversas lenguas regionales mayas, determinadas palabras se utilizan tanto para definir a una persona como para designar la cifra número veinte.

Esta vinculación anatómica explica la importancia de plasmar la numerología sobre la cabeza de la estatuilla. Al carecer de facciones humanas convencionales, la amplia frente se convirtió en el lienzo ideal para transmitir la información personal del portador.

La gran mayoría de las figuras exhumadas en La Blanca aparecen deliberadamente rotas de forma sistemática. Los arqueólogos consideran que la destrucción intencionada formaba parte de un complejo rito practicado habitualmente en las zonas residenciales preclásicas del continente.

Una nueva visión sobre la civilización centroamericana

Este minúsculo tesoro de arcilla evidencia el rápido progreso intelectual de aquellas antiguas sociedades agrarias. Las urbes americanas ya ensayaban herramientas de cálculo para clasificar identidades en entornos con un índice de población cada vez más elevado.

Y como otro dato relevante a tener en cuenta, localizar evidencias escritas de esta época resulta extraordinariamente difícil a causa de la constante humedad del clima tropical. La inmensa mayoría de los restos históricos simplemente desaparecieron bajo el desgaste paulatino de las lluvias torrenciales centroamericanas.

Así, parece ser que el campo de la arqueología no cesa de revelar enfoques novedosos sobre la conducta lógica de aquellas poblaciones. Más allá del valor estético, las incisiones sobre arcilla constituyen el primer registro matemático innegable que logra sobrevivir al crudo clima mesoamericano.