Historia
Imperio Romano

La ciencia le da la vuelta a la Historia: investigadores confirman que las carreteras del Imperio Romano no llevaban a Roma sino a Bizancio

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Todos hemos oído alguna vez la expresión «todos los caminos llevan a Roma» y sabemos la potencia que tenía la ingeniería del Imperio Romano. Sin embargo, no es del todo cierto que la estructura de calzadas estuviera focalizada en la capital imperial.

Los investigadores han reconstruido cerca de 300.000 kilómetros de carreteras y han estudiado su estructura mediante herramientas de análisis de redes. Lo sorprendente es que Bizancio, la futura Constantinopla, tenía una posición más estratégica para los desplazamientos que la ocupada por Roma.

Siguiendo con la expresión popular, esto no significa que todas las calzadas terminaran literalmente en Bizancio. Al parecer, la ciudad actuaba como uno de los intermediarios más importantes dentro del sistema terrestre romano, especialmente en las comunicaciones entre Europa y Asia.

Bizancio era más importante para las calzadas del Imperio Romano que Roma

El estudio publicado en Nature Communications ha reconstruido una red formada por 299.171 kilómetros de vías, 10.516 nodos y 14.901 conexiones. El modelo ha permitido observar qué ciudades aparecían con mayor frecuencia en las rutas más eficientes para recorrer el Imperio por tierra.

La sorpresa ha llegado al estudiar el papel que jugó Bizancio junto al Bósforo. El estrecho separaba físicamente las redes de carreteras europeas y asiáticas, pero los pasos en ferry permitían conectarlas. Es decir, era un punto casi obligatorio para numerosos trayectos entre ambos continentes.

Por ejemplo, una de las rutas con mayor importancia estructural recorría enclaves como Leptis Magna, Alejandría, Cesarea Marítima, Antioquía, Nicomedia, Bizancio, Filipópolis, Serdica, Aquilea y Narbona.

Con ello, los arqueólogos han podido afirmar que el gran eje de movilidad terrestre del Imperio Romano estaba en Bizancio y no en Roma, ya que podía conectar el Mediterráneo oriental y el sur de Europa.

Otras ciudades romanas que fueron más relevantes que la capital del Imperio

De hecho, Bizancio no es la única ciudad que supera a Roma, también colocan por delante a Antioquía, Ancira y Corinto debido a su relevancia para la movilidad terrestre.

Hay que tener en cuenta que eran ciudades ubicadas en cruces que enlazaban provincias, corredores comerciales y regiones separadas por grandes distancias.

Qué papel jugó Roma en el transporte del Imperio Romano, según los arqueólogos

Quizás no tenga las calzadas romanas mejor conservadas ni tenga el papel central que durante siglos presupusieron los arqueólogos. Sin embargo, Roma sí que poseyó una posición dominante en la península itálica.

Muchas carreteras regionales convergían en la capital, que concentraba el poder político y administrativo. El problema aparece al ampliar el mapa y examinar la totalidad del territorio controlado por el Imperio.

Italia constituía una especie de ramificación respecto al corredor terrestre con mayor centralidad. Roma ni siquiera se encontraba en la carretera italiana con el valor más elevado cuando los investigadores calcularon la importancia de las rutas teniendo en cuenta el tiempo necesario para recorrerlas.

Por ejemplo, las capitales provinciales tenían una posición privilegiada, según los arqueólogos. De las 45 incluidas en el modelo, 24 se encontraban entre el 20% de ciudades con mayor centralidad.

Además, de las vías principales tenían una importancia superior a las secundarias en 40 de las 43 provincias analizadas.