`
Economía
Ordenadores

China rompe la baraja: quiere construir un superordenador con 47.000 procesadores propios, pero va a necesitar ayuda

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

China nos ha malacostumbrado a realizar grandes obras de ingeniería, y ahora también quieren destacar en el terreno de los superordenadores. Generalmente se apoyan en GPU para acelerar cálculos enormes, pero el gigante asiático quiere hacer las cosas de otra manera.

El objetivo es que el ordenador no tenga ni una sola GPU y a cambio necesitará 47.000 procesadores. De conseguirlo, sería la prueba de que China es totalmente independiente en un mercado tensionado por la falta de chips.

El superordenador ha sido bautizado como Linghen y se está desarrollando en el Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen. Los expertos pretenden que supere los dos exaflops de rendimiento sostenido usando únicamente material fabricado en China.

Cómo será el superordenador chino que funciona sin una sola GPU

China ya ha construido otros superordenadores, pero lo especial de Lingshen es que no combina CPU y GPU, como hacen otros sistemas: quiere que funcione sólo con procesadores de propósito general.

La idea es construir un superordenador capaz de competir en la liga exaescala, donde entran los equipos capaces de ejecutar al menos un exaflop. Es decir, 10¹⁸ operaciones de coma flotante por segundo.

Para lograrlo utilizarán 47.000 procesadores, 92 armarios de computación, una red de interconexión enorme y 650 petabytes de almacenamiento. Todo ello exigiría refrigeración líquida para controlar el calor generado por semejante infraestructura.

También se contempla una fase inicial con servidores Huawei Kunpeng basados en arquitectura ARM. Esa etapa serviría como banco de pruebas antes de escalar hacia una instalación mucho más ambiciosa.

A nivel político esta tecnología es fundamental, ya que China pretende crearla utilizando únicamente componentes nacionales. De conseguirlo demostraría que puede competir con Estados Unidos, aunque le limiten el acceso a chips avanzados.

Cuál es la razón de que China necesite ayuda para construir su nuevo superordenador

China quiere usar componentes propios, pero sus alternativas nacionales no parecen estar todavía al nivel de las CPU más avanzadas de Intel, AMD o los grandes diseños orientados a supercomputación.

Hygon llegó a trabajar con diseños basados en AMD Zen, pero las restricciones de exportación dejaron esa vía anclada en una arquitectura antigua. Zhaoxin tampoco destaca como proveedor de CPU de alto rendimiento para HPC.

Ahí entra la parte más difícil del proyecto, ya que Lingshen puede ser viable en concepto, pero necesitará que la industria china coordine procesadores, red, almacenamiento, software y refrigeración con una precisión enorme. Si una de esas piezas falla, los 47.000 chips no bastarán.

Además, China ya cuenta con empresas que trabajan en GPU nacionales, como Moore Threads o Cambricon, pero el proyecto ha elegido una ruta sin aceleradores gráficos.

Por qué China quiere crear un superordenador mejor que El Capitán

El rival real de China es El Capitán, el superordenador estadounidense del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore.

Y es que El Capitán no consigue su rendimiento sólo con procesadores tradicionales, sino con aceleradores diseñados para empujar cargas de cálculo masivo.

China quiere demostrar que puede acercarse o superar esa escala por otro camino. Esto es muy arriesgado, ya que obliga a exprimir la arquitectura del superordenador.

Pero si sale bien, China tendrá una máquina exaescala con una arquitectura casi contra corriente. Si no, Lingshen quedará como una demostración de que independizarse de los chips extranjeros es mucho más difícil que anunciar 47.000 procesadores sobre una mesa.