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Miriam, camionera argentina que trabaja en Europa: «Paso hasta 24 días fuera y, al volver tengo tres o cuatro para ver a mis amigos y descansar”

Trabajar como camionero internacional permite recorrer varios países de Europa, pero también implica pasar largas temporadas lejos de casa. Las rutas, los horarios de entrega y las jornadas en carretera hacen que el tiempo libre sea escaso y que cada regreso obligue a organizar en pocos días tanto el descanso como la vida personal. Una realidad que conoce bien Miriam, una camionera argentina que trabaja en Europa y que puede pasar hasta 24 días seguidos fuera de casa.

Miriam emigró desde Argentina y actualmente trabaja como chófer internacional transportando mercancías por distintos países europeos. España, Francia, Italia, Alemania o Polonia son algunos de los destinos de sus rutas. Su experiencia se ha hecho viral ya que la cuenta redes sociales, donde es conocida como @lachicacamionera. Allí muestra cómo es realmente el día a día de una camionera en Europa y comparte consejos para quienes estén pensando en seguir sus pasos, especialmente otras mujeres. Su trabajo le obliga a permanecer varias semanas seguidas en carretera y cuando finalmente regresa a casa, el descanso dura poco. Como ella misma explica en uno de sus vídeos de Instagram tiene apenas unos días para ver a sus amigos, desconectar y, al mismo tiempo, dejar preparado todo lo necesario para emprender el siguiente viaje.

Así es la vida de Miriam como camionera internacional en Europa

«Paso entre 22 y 24 días fuera trabajando, y cuando vuelvo a casa sólo estoy tres o cuatro días con suerte si es temporada baja», explica Miriam. «Quiero visitar amigos y descansar, pero también tengo que preparar las cosas para el próximo viaje y se complica un poco con tan poco tiempo», reconoce. Por eso, una de las cosas que ha aprendido desde que trabaja como camionera internacional es a aprovechar al máximo cada jornada que pasa en casa. «Si bien es poco el tiempo que tengo para descansar cuando regreso de los viajes, trato de buscar la forma de optimizar lo más que pueda ese tiempo», explica.

Una parte importante de esa organización tiene que ver con la comida. En lugar de cocinar cada día durante sus rutas, Miriam aprovecha el tiempo en casa para hacer la compra y preparar lo que necesitará durante las siguientes semanas. «La forma que encontré de optimizar ese tiempo es pasar por algún supermercado antes de volver para comprar las cosas que voy a usar para preparar las viandas para el próximo viaje», cuenta.

La cantidad permite hacerse una idea de cuánto tiempo pasa lejos de casa. Miriam prepara unas 40 viandas para tres semanas de viaje y las lleva congeladas en el propio camión. «Tengo una heladera de 55 litros donde llevo congelada la comida que preparé en mi casa. Hago 40 viandas para tres semanas de viaje», señala. Algo que le sirve para cocinar lo mínimo posible. «Yo lo único que cocino en el camión son panqueques. Para mí es extremadamente incómodo hacerme el almuerzo o cena mientras el camión va andando y peor aún usar mi tiempo de descanso para cocinar», explica.

De esta manera, cuando termina una jornada puede dedicarse a descansar antes de volver a ponerse al volante. Pero conducir es sólo una parte del trabajo. En sus publicaciones, Miriam muestra también algunas de las tareas menos visibles de esta profesión como intervenir en cargas y descargas, limpiar el tráiler en determinadas ocasiones y estar pendiente del calendario de entregas. A ello se añaden el tráfico, los posibles retrasos y cuestiones mucho más cotidianas que se complican cuando se pasan semanas en carretera. Miriam reconoce, por ejemplo, que una de las dificultades es «encontrar dónde ducharse», aunque asegura que se trata de un problema que termina aprendiendo a resolver.