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Economía
Caída del 22% desde el inicio de la guerra

El oro retrocede más de un 22% desde su máximo histórico de 5.594 dólares: ¿ha tocado fondo?

La caída del oro de más del 22% desde el inicio de la guerra lo eclipsa como activo refugio y genera dudas entre los analistas 

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

El oro está protagonizando una de sus correcciones más abruptas en décadas. Desde el máximo histórico de 5.594 dólares por onza alcanzado a finales de enero, el metal acumula una caída superior al 22%.

El hundimiento del valor refugio lo sitúa técnicamente en territorio de corrección severa y borra en pocas semanas la totalidad de las ganancias registradas en lo que va de 2026. 

Además, en las últimas jornadas, el precio del oro llegó a desplomarse más de un 6% en intradía, tocando mínimos de cuatro meses por debajo de los 4.100 dólares, niveles que no se veían desde mediados del año pasado. La comparativa mensual es todavía peor, dnde el metal precioso cae cerca de un 12%.

La resolución del conflicto en Oriente Medio y la postura de la Fed son las dos variables que determinarán si el rebote técnico actual se consolida o si el metal busca el siguiente soporte en 3.893 dólares.

Para muchos inversores acostumbrados al comportamiento clásico del metal como refugio, la caída resulta contraintuitiva. Las caídas del oro durante gran parte de la guerra se explican por el tipo de conflicto actual y su impacto en la política monetaria. 

Aunque históricamente el oro reacciona con retraso ante tensiones y luego sube ahora muestra menos fortaleza porque la inflación y las posibles subidas de tipos por parte de los bancos centrales reducen su atractivo.

Antecedentes del oro

El patrón que está desarrollando el oro en 2026 tiene un antecedente directo en 2022 cuando Rusia invadió Ucrania. 

Hace 4 años el metal registró un salto inicial como activo refugio seguido de una corrección prolongada de varios meses, a medida que el shock energético derivado del conflicto alimentó la inflación y forzó un ciclo agresivo de subidas de tasas por parte de la Fed. 

Desde el mínimo que marcó esa corrección en noviembre de 2022, el oro inició la tendencia alcista que lo llevaría a multiplicar su valor hasta los máximos de enero de 2026. Los expertos ven un paralelismo estructural con el episodio actual.

En 2022, el metal cayó desde los máximos hasta los mínimos un 20% antes de rebotar. La corrección actual, con una caída máxima intradiaria cercana al 27% desde el pico histórico, es más profunda, pero también se produce desde niveles de valoración considerablemente más elevados, tras una tendencia alcista que triplicó el precio del metal en poco más de tres años. 

Además, existe preocupación de que algunos países vendan reservas de oro para financiar gasto en defensa o reforzar sus divisas, lo que también presiona los precios. Por otro lado, tras años de fuertes subidas, muchos inversores están recogiendo beneficios, especialmente quienes estaban apalancados.

Confianza en el metal precioso

Javier Cabrera, analista de mercados, confía en que el oro mejore de cara a futuro, aunque el inversor debe ser consciente de que los retornos de los últimos años no son normales. 

Una vez se acabe el conflicto es posible que el oro vuelva a mostrar algo de debilidad porque los problemas a los que se enfrentaba antes de la guerra siguen estando ahí.

Por su parte UBS mantiene su postura sin cambios y destaca el papel del metal precioso por su cobertura y como instrumento esencial para la diversificación de carteras.

Además, la entidad suiza considera que los niveles actuales del metal «son atractivos para los inversores a largo plazo» y defiende que el oro «ayuda a protegerse frente a los efectos de segundo orden de los acontecimientos geopolíticos».

En ese sentido, el oro podría repuntar si los precios de la energía se relajan cuando acabe la guerra y si los bancos centrales se contienen y no suben tipos de interés para frenar la inflación.