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Franc Molinos, vive en un camión desde hace siete años: “No pago alquiler, no pago luz y apenas gasto en agua”

La crisis de la vivienda en España, los gastos del alquiler y también lo de los suministros hacen que muchas personas piensen alternativas para poder ahorrar o conseguir su objetivo de poder llegar a final de mes. Sin embargo, siempre encontramos casos que pueden inspirar a otros a cambiar su estilo de vida, alejados del modelo tradicional o de aquello que la mayoría persigue. En concreto, muchos se fijan a través de redes sociales en Fran Molinos, creador digital de 38 años que hace siete decidió convertir un camión en su vivienda, de modo que logró acondicionarlo con todo lo necesario para afrontar el día a día.

Su cambio no consistió únicamente en sustituir un piso por un vehículo de grandes dimensiones. Molinos también modificó su forma de relacionarse con el dinero y con las cosas materiales. Después de una etapa en la que, según ha contado, se dejó llevar por el consumo, comenzó a plantearse cuánto tiempo dedicaba a trabajar para pagar objetos y compromisos que no siempre necesitaba. Aquella reflexión terminó empujándolo hacia una vida mucho más sencilla en la que, acompañado de sus perros, comparte su experiencia y sus reflexiones a través de la cuenta @4patasy4ruedas que acumula ya más de 120.000 seguidores en Instagram . En sus publicaciones enseña el interior del camión, explica cómo se organiza y responde a las dudas de quienes sienten curiosidad por este modo de vida. Una de sus afirmaciones más llamativas resume el ahorro que ha conseguido: «No pago alquiler, no pago luz y apenas gasto en agua».

Franc Molinos, vive en un camión desde hace siete años

La decisión de Franc Molinos no se produjo de un día para otro. Antes de instalarse en el camión recorrió Europa con un carrito en el que únicamente podía llevar lo imprescindible. Aquella experiencia le hizo comprobar que era capaz de desenvolverse con muchas menos pertenencias de las que había acumulado hasta entonces. Más tarde compró una furgoneta por menos de 2.000 euros y comenzó a acercarse al estilo de vida que mantiene en la actualidad.

El paso siguiente fue transformar un camión en una vivienda. El espacio disponible en la caja permitió incorporar una cocina con dos fuegos y horno, un fregadero, una pequeña nevera, una mesa plegable para trabajar, un sofá, televisión, baño y dormitorio. El resultado no tiene las dimensiones de una casa convencional, pero reúne los elementos que necesita para descansar, preparar comida y desarrollar su actividad profesional acompañado como vemos en todos sus vídeos, de sus perros.

La electricidad procede de paneles solares instalados en el vehículo, por lo que no depende de un contrato con una compañía eléctrica. También dispone de depósitos para almacenar y administrar el agua. Este sistema obliga a vigilar el consumo, pero reduce considerablemente la cantidad utilizada en comparación con la de numerosos hogares.

«Llevo siete años sin facturas. No gasto en facturas de luz, no gasto en alquiler, no gasto en cosas materiales innecesarias», explica al hablar de su experiencia. Para él, la cuestión no reside tanto en aumentar los ingresos (además de creador de contenidos es programador) como en controlar lo que necesita gastar. El dinero que antes habría destinado al mantenimiento de una vivienda puede emplearlo ahora en viajar, cuidar el vehículo o impulsar otros proyectos.

Esta forma de organizar sus finanzas está ligada a una filosofía de vida basada en poseer menos. Molinos reconoce que durante un tiempo estuvo atrapado en una dinámica de consumo que lo llevaba a comprar para satisfacer la necesidad de mostrar o demostrar algo pero ahora su objetivo, según relata, es utilizar el dinero para ganar tiempo y disfrutar de una mayor libertad. El camión le permite desplazarse, pasar temporadas en distintos lugares y no estar sujeto a la duración de un contrato de alquiler. En lugar de viajar dejando su casa atrás, se lleva la vivienda consigo.

Los gastos y dificultades que también implica este modelo

Vivir en un camión, sin embargo, no significa hacerlo completamente gratis. Aunque hayan desaparecido el alquiler y algunas facturas, el vehículo genera otros desembolsos. El combustible, el seguro, las inspecciones, las reparaciones y el mantenimiento mecánico pueden alcanzar cantidades elevadas, sobre todo cuando surge una avería importante. También debe asumir los costes relacionados con la conexión a Internet, la alimentación o la reposición de gas y otros recursos.

El espacio reducido es otro de los aspectos que condicionan la rutina. Cada objeto debe tener una utilidad y un lugar concreto, pues acumular pertenencias convertiría rápidamente el interior en un entorno incómodo. La convivencia con sus perros requiere igualmente adaptar la organización y escoger destinos en los que todos puedan estar seguros. Pero después de siete años, Franc Molinos considera que esas dificultades no superan las ventajas que obtiene. Su experiencia no presenta una fórmula válida para todo el mundo, pero sí muestra una alternativa al modelo residencial tradicional. En su caso, el camión le ha permitido reducir gastos, viajar acompañado de sus perros y construir una rutina en la que el tiempo y la libertad pesan más que la cantidad de bienes acumulados.