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Economía
Energía

Sánchez se planteó adelantar elecciones para ganar tiempo ante una crisis energética incontrolable a corto plazo

El precio de la gasolina y el diésel amenazan con sobrepasar el récord registrado durante la guerra de Ucrania

El invierno se acerca y los españoles se encuentran a las puertas de una nueva crisis. Pedro Sánchez disolvió las Cortes Generales y convocó elecciones generales tratando de capitalizar el descontento por la vivienda. El presidente del Gobierno aludió a la parálisis legislativa debido a la caída de los reales decretos ley sobre alquileres. Sin embargo, fuentes del PSOE señalan a OKDIARIO que hubo, al menos, otra causa que consideraron desde el Gobierno para anticipar la convocatoria: el déficit de combustible que azota a los ciudadanos españoles.

El mismo día que se aprobaron los decretos de vivienda (por primera vez), el Consejo de Ministros también acordó promulgar una nueva norma que extendiera los descuentos de los combustibles hasta diciembre, aunque el Ejecutivo pensó en utilizar esta carta como herramienta de presión para los presupuestos. Este real decreto ley fue convalidado por el Congreso el pasado 19 de octubre en la Diputación Permanente.

Con la rebaja fiscal y la convocatoria electoral, el foco está posado en la vivienda y otros asuntos económicos como las pensiones, áreas donde la propaganda socialista trata de capitalizar. En el PSOE señalaron que esta maniobra le ha dado oxígeno a Sánchez de cara al crudo invierno, cuando los precios de los carburantes pueden dispararse y afectar todavía más a sus bajas posibilidades electorales. En el sector hay temor a un posible desabastecimiento de gas si continúa la escasez del suministro.

Debido a las guerras de Irán y de Ucrania, el planeta está afrontando una de las mayores crisis energéticas de la historia. Ambos conflictos han cortado de raíz el tránsito de crudo y gas de la mayoría de los países de la OPEP+, incluido Rusia, Irán o Catar.

La consecuencia es que el barril de Brent se encuentra en los 114 dólares. El gas en el mercado europeo ha duplicado su precio en los últimos seis meses hasta los 93 euros por megavatio hora, nivel solo superado durante la crisis energética de 2022.

Este escenario afecta seriamente al suministro de combustible de Europa y España. Las reservas europeas de gas natural ascienden en estos momentos al 68%, el nivel más bajo en lo que llevamos de década para estas fechas, según datos del Consejo Europeo. En España, el suministro alcanza el 73% de capacidad, 13 puntos menos que hace un año.

En el caso de los carburantes, el aumento sostenido de los precios está comiéndose poco a poco la rebaja fiscal. El precio medio de la gasolina y el diésel ha aumentado hasta los 1,78 euros y 1,89 euros por litro, muy cerca de su máximo histórico. Antes de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y los bombardeos ucranianos contra Rusia, el precio estaba por debajo de los 1,50 euros por litro.

Este incremento de los precios de los carburantes y el gas está afectando a toda la economía. Según Eurostat, la inflación de España creció hasta el 5% en septiembre, lo que sitúa a nuestro país con el mayor nivel de precios de entre las principales economías de Europa. El promedio de Europa subió hasta el 3,8%. «Cuanto más esperásemos, peores expectativas electorales tendríamos por culpa de la inflación y el diésel», señalan desde el PSOE.

Las últimas noticias apuntan a que los precios van a permanecer altos en los próximos meses. Las encuestas del Banco Central Europeo muestran que los ciudadanos esperan que la inflación permanezca por encima del 3% el próximo año y el embajador de Estados Unidos en Naciones Unidas ha comunicado que se preparan para una larga guerra contra Irán, incluso después de las elecciones legislativas norteamericanas de noviembre.

El Gobierno que salga de las urnas el 29 de noviembre deberá lidiar con esta crisis justo con las reservas en horas bajas y en la estación de mayor consumo de gas natural para suministrar calefacción. El invierno se acerca y los españoles pueden afrontar meses de escasez y altos precios.