El Real Madrid ya conoce a sus ocho rivales en la fase liga de la Champions, con un sorteo exigente que no es sencillo, pero tampoco excesivamente complicado. El conjunto dirigido por José Mourinho recibirá en el Santiago Bernabéu a Inter, PSV, RB Leipzig y LASK, mientras que tendrá que visitar a Arsenal, Roma, Shakhtar y AEK de Atenas.
Los dos grandes cocos serán Inter y Arsenal, sus adversarios procedentes del bombo 1, con el añadido de que el duelo ante los ingleses tendrá que disputarse lejos de Madrid. La visita a Roma aparece también como uno de los compromisos más delicados, mientras que PSV y Leipzig serán dos rivales peligrosos pero ante los que los blancos tendrán a su favor el factor Bernabéu.
El sorteo se suavizó notablemente para el Real Madrid en los bombos 3 y 4, donde quedaron emparejados con Shakhtar, Leipzig, LASK y AEK. Especialmente favorables parecen los dos últimos cruces, en los que el conjunto blanco partirá como claro favorito. Los ucranianos parece que jugarán a falta de la decisión final de las autoridades locales en Stamford Bridge.
El gran objetivo del equipo de Mourinho será terminar entre los ocho primeros de la clasificación general para acceder directamente a los octavos de final y evitar el playoff de febrero. Para conseguirlo, el Madrid deberá hacerse especialmente fuerte en el Bernabéu y evitar tropiezos ante los rivales teóricamente inferiores. Arsenal fuera e Inter en casa aparecen como las dos grandes pruebas de una fase liga que marcará el primer paso en el camino hacia la Decimosexta, cuya final se disputará precisamente en el Metropolitano.
El camino de la 16
El Real Madrid inicia una nueva aventura en la Champions con el objetivo de siempre. Ganar. No hay otro. En el club blanco saben perfectamente que Europa no admite medias tintas y que cualquier temporada continental que no termine levantando la Orejona deja un sabor amargo. Pero esta Champions tiene un aliciente especial. Uno que multiplica la motivación del madridismo: la final se disputará el próximo 5 de junio en el Riyadh Air Metropolitano.
La posibilidad de levantar la Decimosexta en el estadio del Atlético de Madrid está muy lejos todavía, pero inevitablemente aparece en el horizonte. Sería una imagen para la historia del madridismo. Conquistar Europa sin salir de Madrid y hacerlo, además, en la casa del eterno rival de la capital. Un escenario que añade todavía más morbo a una competición que en el Real Madrid se vive de una manera diferente.
Mourinho quiere volver a conquistar Europa
Para llegar hasta allí, el Real Madrid tendrá que superar un camino de máxima exigencia. José Mourinho tiene entre ceja y ceja la Champions. El portugués sabe lo que significa esta competición para el club y quiere construir un equipo capaz de competir contra cualquiera. Experiencia, talento, juventud y una plantilla valorada en alrededor de 1.460 millones de euros con la que los blancos parten entre los grandes candidatos al título junto a otros gigantes europeos.
El primer objetivo será evitar sustos en la fase liga. El Real Madrid disputará ocho encuentros contra ocho rivales diferentes y buscará terminar entre los ocho primeros, lo que permitiría acceder directamente a los octavos de final y evitar el siempre incómodo playoff de febrero. A partir de ahí comenzará la Champions de verdad. Esa en la que un mal día puede mandarte directamente a casa.
Una final especial
Y al final del camino espera Madrid. El Metropolitano albergará su segunda final de la Champions después de la disputada en 2019 y permitirá a la capital española organizar por sexta vez el partido más importante del fútbol europeo de clubes. Las otras cuatro se celebraron en el Santiago Bernabéu.
Para el Real Madrid existiría, además, una pequeña ventaja logística. Nada de vuelos, concentraciones a miles de kilómetros ni grandes desplazamientos. Si alcanza la final, jugará en su ciudad y tendrá a miles de madridistas volcados con el equipo.
Queda muchísimo. Ocho partidos de fase liga y todas las eliminatorias posteriores. Pero el destino ya está marcado en el calendario. 5 de junio de 2027, Metropolitano. El Real Madrid sueña con llegar hasta allí y convertir la casa del vecino en el escenario de la Decimosexta.