En esta última jornada de la fase liga de la Champions, el Real Madrid no echa cuentas. «Sólo vale ganar», aseguran en la cúpula madridista. También lo tienen claro en el vestuario. Todos los estamentos de la entidad blanca son plenamente conscientes de que deben vencer al Benfica en esta última jornada para tratar de terminar esta fase regular lo más arriba posible en la clasificación y para confirmarse a ellos mismos que la mejoría experimentada en los últimos encuentros es real.
El Real Madrid estará clasificado directamente para los octavos de final de la Champions sin la necesidad de tener que jugar un peligroso e incómodo playoff este mes de febrero si suma los tres puntos. De hecho, salvo goleada histórica del Liverpool ante el Qarabag en Anfield, con sumar la victoria será tercero, una posición que le permitirá asegurarse la vuelta en el estadio Santiago Bernabéu tanto en octavos de final como en cuartos.
Además, ganando al Benfica y si el Bayern pierde contra el PSV en Holanda, los de Arbeloa acabarán la fase liga de la Champions segundos, una posición de privilegio, ya que se garantizarían jugar todas las eliminatorias con la vuelta en casa.
Los peligros del empate
Si el Real Madrid empata contra el Benfica sumará 16 puntos y, salvo hecatombe y una gran dosis de mala fortuna, estará en octavos de final; eso sí, posiblemente lo haría como séptimo u octavo clasificado, por lo que sólo se aseguraría jugar la vuelta en casa en la primera eliminatoria. Incluso, podrían caer al playoff, aunque no es sencillo.
Liverpool y Tottenham, si ganan sus partidos, superarían a los de Arbeloa en la clasificación, mientras que hasta ocho equipos podrían igualar los 16 puntos de los blancos. Eso sí, sólo PSG y Newcastle, que se enfrentan entre ellos, tienen opciones reales de mejorar la diferencia de goles del Real Madrid. Por lo tanto, el punto le clasifica a octavos casi con total seguridad, pero sí perdería privilegios.
La derrota, un problemón
Por último, perder en Da Luz contra el Benfica sería un problema muy grande para el Real Madrid. Los blancos verían seriamente amenazada una de las ocho primeras posiciones, por lo que se acercarían peligrosamente a un playoff que deberían jugar en febrero. Una situación que en el club blanco no se quieren ni plantear.
Y es que en el Real Madrid saben que este mes de febrero será capital para el futuro. Eliminados de la Copa del Rey, evitar jugar el playoff de la Champions les permitiría tener un mes en el que sólo jugarían un partido a la semana. Una situación idílica para activar el método Pintus y llenar el depósito de gasolina de una plantilla que no está bien físicamente para afrontar con garantías el final de la temporada, tanto en la Liga como en la Champions.