Champions League: Real Madrid-Benfica

Mourinho siempre fue ‘The Special One’ para Florentino Pérez

Florentino Pérez procesa un cariño muy especial a José Mourinho

El luso vino al Real Madrid teniendo todo en el Inter de Milán

No habrá reencuentro: Florentino Pérez y Mourinho no se verán en el Bernabéu

Florentino Pérez Mourinho
Florentino Pérez y José Mourimho.

«José Mourinho siempre ha sido especial en el Real Madrid. Florentino Pérez siempre le ha dejado hacer», aseguran en el Real Madrid casi 13 años después de su adiós como entrenador del conjunto blanco. El portugués siempre será The Special One para el máximo mandatario blanco. Un técnico diferente, con el que siempre ha tenido un feeling diferente al resto. Sí, Zidane siempre será el niño bonito y Ancelotti el hombre con el que se puede contar en casi todas las ocasiones, pero con el de Setúbal todo es diferente.

Mourinho llegó al Real Madrid en junio de 2010 tras ganar el triplete con el Inter de Milán, eliminar al Barcelona en las semifinales de la Champions y levantar la Orejona en el Santiago Bernabéu. Lo tenía todo en Italia, pero decidió asumir un reto mayúsculo: recuperar el gen ganador de un gigante dormido, taciturno.

Ese gesto jamás se olvidará en la cúpula del Real Madrid. Florentino Pérez siempre reconocerá que Mourinho hizo mucho más bien que mal por la entidad madridista. Sí, las formas a veces no fueron las adecuadas, pero desde el Santiago Bernabéu se siguen recordando esos días de rock and roll, «casi violentos», como algo necesario para que, en los años posteriores al luso, el club blanco viviese su segunda edad dorada. Seis Copas de Europa son la herencia de aquellos tres años de locura, éxtasis y, por qué no decirlo, mucha diversión por Chamartín.

No habrá reencuentro

Ahora, Mourinho vuelve al Santiago Bernabéu como entrenador del Real Madrid. Bueno, de hecho ya ha vuelto. Lo ha hecho para dirigir el entrenamiento de su equipo. No pisaba las tripas de este estadio, totalmente renovado desde su última vez, desde el 1 de junio de 2013. Doce años y medio después ha vuelto, aunque no como a él le hubiese gustado, ya que la expulsión del partido de ida le dejará sin poder sentarse en el banquillo, esta vez el visitante, y sin ver a su amigo Florentino Pérez.

En el Real Madrid dan por hecho que no habrá reencuentro, algo que deseaba Mourinho que sucediese, ya que mantiene una excelente relación con el máximo mandatario blanco. El respeto y la admiración son mutuos, pero esta vez no se verán las caras. Ni el luso irá al palco ni el presidente a la zona acotada por la UEFA donde podría seguir el encuentro el entrenador si así lo estima oportuno. Tampoco se podrán ver en el vestuario, puesto que Mou no puede acceder a esa zona al estar sancionado.

El otro partido de Mou

Más allá del ruido ambiental, el portugués también juega su propio partido. Mourinho conoce como pocos los equilibrios de poder que rodean al Real Madrid y es consciente de que su figura sigue generando sentimientos encontrados. No quiere adoptar un perfil combativo contra el club blanco ni alimentar una confrontación innecesaria. En algún rincón permanece la idea de que, algún día, el presidente pueda volver a llamar a su puerta.

Al mismo tiempo, tampoco puede permitirse aparecer como un desleal ante el Benfica, el club al que representa ahora. Ese es su verdadero desafío: mantener el equilibrio, quedar bien con ambos lados sin comprometer su posición actual ni cerrar puertas futuras.

En ese contexto, la estrategia más inteligente parece evidente: pasar desapercibido. Evitar el foco, esquivar la imagen en los videomarcadores y dejar que el protagonismo recaiga exclusivamente en el césped. Porque, en esta ocasión, el silencio puede ser su mejor aliado.

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