«Está muy fuerte, sabe que ahora llega un momento bonito», aseguran los que rodean a Brahim Díaz en el día a día. El internacional marroquí ya está totalmente recuperado de lo que sucedió en la Copa de África y empieza a rendir a un gran nivel a las órdenes de un Álvaro Arbeloa que está encantado con lo que está pudiendo ver del atacante. La idea es que poco a poco vaya teniendo más protagonismo, pero lo que es una evidencia es que es un jugador muy importante para el entrenador madridista por todo lo que suma en ataque y porque es un perfil totalmente diferente.
En los dos últimos partidos, ante Rayo Vallecano en el Santiago Bernabéu y Valencia en Mestalla, ha dado dos asistencias, una a Vinicius y otra a Mbappé, y ha provocado un penalti capital para que los blancos ganasen en su feudo al conjunto rayista en el minuto 100 de encuentro, lo que demuestra que su peso dentro del terreno de juego cada día es mayor.
Brahim es un futbolista que encaja en la idea de Arbeloa, pues el técnico siempre ha valorado su capacidad para adaptarse a múltiples posiciones y su facilidad para romper líneas con conducción. Después de la Copa de África, donde fue fundamental para Marruecos, ha regresado renovado y centrado en convertirse en un jugador muy importante. Sabe perfectamente que nunca tendrá el rol de titular indiscutible, pero tiene muy claro que puede llegar a ser clave dentro de la plantilla.
Brahim hace vestuario
Al mismo tiempo, tanto Arbeloa como el Real Madrid valoran muy positivamente todo lo que aporta Brahim dentro del vestuario, ya que es uno de los jugadores más queridos de la plantilla. «Es el amigo de todos», aseguran desde la caseta blanca, donde destacan su simpatía, su alegría y compañerismo.
Este cariño se vio reflejado con la actitud de sus compañeros tras la Copa de África. Brahim falló un penalti en la final que hubiese dado el título a Marruecos 50 años después frente a Senegal. Este error le dejó tocado, pero cuando llegó al vestuario y se reunió con sus compañeros pudo comprobar el cariño de todos ellos. Y es que todos quieren a un futbolista de esos a los que se les puede denominar como pegamento.
Por ello, Arbeloa tiene claro que Brahim será muy importante dentro del terreno de juego, pero también es un jugador muy a tener en cuenta fuera de él, ya que es un futbolista capaz de sacar una sonrisa a cualquiera de sus compañeros.