Fran García es el ejemplo silencioso de un vestuario del Real Madrid que está generando demasiado ruido. Demasiados escándalos. En una temporada marcada por las lesiones, las dudas y los cambios constantes en el lateral izquierdo madridista, el manchego ha pasado de estar prácticamente fuera en invierno a ganarse otra vez un sitio desde el esfuerzo y la paciencia. Y ahora mira al futuro con otras perspectivas.
Porque Fran García quiso irse en invierno, algo poco habitual en la caseta madridista. O, al menos, entendía que debía hacerlo. En enero se veía como el cuarto lateral izquierdo de la plantilla, incluso por detrás de Camavinga en la rotación. El Bournemouth de Andoni Iraola llamó a su puerta y la operación estuvo muy cerca de cerrarse. De hecho, llegó a despedirse de gente en Valdebebas antes de que el club frenase la salida a última hora.
José Ángel Sánchez le llamó personalmente para transmitirle que el Real Madrid no quería dejarle salir en mitad de una temporada plagada de problemas físicos. Y ahí empezó otra batalla: la mental. Fran no lo exteriorizó nunca, pero personas cercanas reconocen que hubo momentos del curso en los que estuvo bajo de ánimo. Normal. Se entrenaba, trabajaba y veía cómo otros pasaban por delante. Pero no cambió ni una cara.
En Valdebebas hablan de un jugador obsesionado con cuidarse. Vive por y para el fútbol. Se cuida al máximo, no genera conflictos, no protesta y no filtra mensajes cuando no juega. Entrena más por su cuenta, corre fuera de horarios y tiene un gimnasio en casa que usa diariamente. Y el fútbol, a veces, devuelve algo.
Fran García cambia de escenario
Las lesiones de Ferland Mendy y la caída de protagonismo de Álvaro Carreras le han abierto otra puerta. De hecho, la imagen viral de Carreras sorprendiéndose cuando Arbeloa eligió a Fran para sustituir al francés en Cornellá retrató perfectamente cómo ha cambiado el escenario en apenas unos meses.
Ahora mismo, Fran vuelve a sentirse importante. Y también vuelve a sentirse futbolista del Real Madrid. Porque nunca dejó de sentirse madridista. Es canterano, es perfil bajo y es exactamente el tipo de jugador que rara vez ocupa portadas dentro del club.
Betis, Milan y Bournemouth han preguntado por él en distintas ventanas. Iraola, de hecho, lleva tiempo intentando convencerle desde Inglaterra. Pero hoy la situación es diferente. Fran ya no se siente el cuarto lateral. Y, después de darle la vuelta a un año que parecía perdido, tampoco tiene tan claro que su historia en el Real Madrid haya terminado.
El verano será movido por Valdebebas, pero el plan no es reforzar el lateral izquierdo. La inversión ya se hizo el verano pasado pagando 50 millones de euros por Carreras. Por lo tanto, con Mendy lesionado para unos cinco meses y con el gallego dejando dudas, ahora mismo contar con el de Bolaños de Calatrava parece la decisión más inteligente. Más si cabe cuando ha demostrado que, cuando se le necesita, está. Lo hizo con Xabi Alonso en el Mundial de Clubes, aunque luego el donostiarra fuera muy injusto con él.
Arbeloa, por su parte, comenzó siendo injusto, pero cuando le necesitó respondió ante el Manchester City sin rechistar. «Sólo puedo darle las gracias. Cuando no se juega no es fácil entrenar como él entrena, no poner una mala cara. Ojalá hubiera 25 Fran García en el equipo», aseguró el todavía entrenador del Real Madrid tras la victoria contra el Elche.
Con contrato hasta 2027, Fran García tiene claro que quiere seguir apostando por el Real Madrid, por su club, por su sueño. Y la entidad blanca entiende que mantener al canterano es la opción más inteligente.