El «control arbitral» del Real Madrid, a examen: los datos desmontan el relato

Los datos desmontan el relato de Joan Laporta y del Barcelona de que "controló los árbitros durante 70 años"

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Real Madrid

El relato construido por Joan Laporta y parte del barcelonismo sobre un Real Madrid que «controló los árbitros durante 70 años» se desmorona ante la frialdad de los datos. Un análisis biográfico y estadístico detallado demuestra que la supuesta influencia madridista en el estamento arbitral es uno de los mayores bulos instalados en el imaginario colectivo del fútbol español.

El discurso del «equipo del régimen» o del control sistémico por parte del Real Madrid suele apoyarse en la idea de que los presidentes de los árbitros siempre han estado vinculados al club blanco. Sin embargo, la investigación histórica revela que el último presidente del Comité de Árbitros con vinculación madridista dejó el cargo en 1953. Es decir, llevamos más de 70 años sin que exista relación alguna entre quien dirige a los colegiados y la entidad de Concha Espina. Curiosamente, la sequía de títulos del Madrid en aquellas décadas coincide con los periodos de supuesta influencia.

Si analizamos los datos previos a 1953, encontramos que, de 14 mandatos, solo cinco presidentes madridistas tuvieron una capacidad real de influir en títulos en disputa. Lo sorprendente es que, bajo esos mandatos, el Real Madrid se quedó sin ganar títulos en seis de ellos, mientras que el Barcelona solo se quedó en blanco en uno. Durante la época en la que supuestamente el Madrid «elegía a los árbitros», el club apenas rascó una Liga y dos Copas en casi dos décadas tras la Guerra Civil, un balance que desmiente cualquier trato de favor.

Uno de los nombres más utilizados para alimentar este bulo es el de José Plaza, presidente del comité entre 1975 y 1990. Se le ha atribuido sistemáticamente una filiación madridista que no existe en su biografía. Antes de ser árbitro, Plaza jugó en el Imperio Fútbol Club (filial del Atlético de Aviación) y en la Agrupación Deportiva Plus Ultra, años antes de que esta se convirtiera en filial del Real Madrid. Su dimisión más famosa, de hecho, fue una protesta contra la sanción al árbitro Guruceta Muro tras un polémico penalti a favor del Madrid, un gesto de corporativismo arbitral, no de madridismo.

En cuanto a la efectividad deportiva durante sus 15 años de mandato, las cifras tampoco respaldan la teoría de la conspiración. De los 37 títulos disputados en ese periodo, el Real Madrid ganó 13 y el Barcelona ocho. Una diferencia que, si bien es favorable a los blancos, entra dentro de la lógica competitiva de la época y queda muy lejos de las hegemonías aplastantes que sí hemos visto en periodos más recientes bajo otras direcciones arbitrales.

El contraste con la era Sánchez Arminio y Negreira

Donde el relato choca frontalmente con la estadística es al comparar estas épocas con el mandato de Victoriano Sánchez Arminio y la vicepresidencia de Enríquez Negreira. Aquí los datos son incontestables: de 78 títulos en juego, el Barcelona se llevó 31, mientras que el Real Madrid sólo pudo ganar 18. Este es el periodo de mayor desequilibrio histórico en el palmarés del fútbol español, coincidiendo precisamente con el pago millonario del club azulgrana al número dos de los árbitros.

Instalar mentiras en el imaginario colectivo es sencillo si no se contrastan, como ocurrió con otros mitos históricos relacionados con la Guerra Civil. Pero cuando se acude a las biografías de los presidentes del CNA (hoy CTA) y se cruzan con el palmarés año a año, el «dato mata al relato». El Real Madrid no solo no controló el sistema durante siete décadas, sino que fue el principal perjudicado en los periodos en los que la opacidad y los pagos a dirigentes arbitrales se convirtieron en norma.

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