El Barça noquea al Madrid
Paseo militar del Barcelona, que dejó K.O. al Real Madrid en un Clásico que no tuvo historia
Rashford y Ferran hicieron los goles del equipo de Flick, que cantó el alirón en la cara de los de Arbeloa
El mensaje de Mbappé con 2-0 en el Clásico que enciende al madridismo
El Barcelona dejó K.O. al Real Madrid y alzó su Liga número 29. Se veía venir porque los de Arbeloa sólo tienen pegada de puertas para adentro. A los de Flick les valió un primer tiempo intenso para noquear a un equipo tristón y blandengue. Rashford y Ferran lograron los goles que inclinaron el Clásico en media hora. Luego Courtois, con tres buenas intervenciones, evitó que los blancos se llevaran una manita. El Real Madrid sigue en plena autodestrucción.
Llegaba el Real Madrid a Barcelona con la Liga perdida. Y regalada. Y con Arbeloa, autoproclamado biógrafo de Juanito y guardián de los valores del madridismo, (todavía) en el banquillo. Nada podía ir mal. También faltaban los de siempre (Mendy y Militao), además de Güler y de un Mbappé que sufrió unas oportunísimas molestias musculares al final del entrenamiento previo al Clásico. Cosas.
Así que al once del Real Madrid ingresaba Camavinga y Arbeloa disponía un 4-2-3-1 porque no podía ni quería hacer otra cosa. Él está más para cazar topos que para hacer alineaciones, ya lo dijo el sábado. Jugaban Courtois; Trent, Rüdiger, Asencio, Fran García; Camavinga, Tchouaméni; Brahim, Bellingham, Vinicius; y Gonzalo. Ceballos (castigadísimo), Carvajal (despedido) y Carreras (cuarta suplencia en cinco partidos) ya conocen de sobra el banquillo. Tampoco estaba Huijsen, baja inesperada de última hora, que prefirió que quedara retratado otro.
El Barcelona, campeón de Liga in pectore antes de empezar, sólo tenía que esperar a que los jugadores del Real Madrid se autolesionaran solos en el Clásico. Flick, que no tenía a Lamine Yamal pero no le importaba, dispuesto una alineación formada por Joan García; Eric, Cubarsí, Gerard Martín, Cancelo; Gavi, Pedri; Rashford, Olmo, Fermín; y Ferran Torres. Otro 4-2-3-1 como el del Madrid pero con nueve españoles.
El Clásico nació vertiginoso. Ambos equipos se podían a las espaldas y Brahim sembraba el pánico en el Camp Nou. Gavi recuperaba balones y Camavinga daba coces. A los cuatro minutos Fermín le ganó la espalda a Trent y a Asencio pero cuando la puso al segundo palo se topó con un Fran García que es el jugador más concentrado del equipo de Arbeloa. Le ocurrió algo similar a Rüdiger en otro retorno defensivo desolador.
Esperpento del Madrid
Sufría un Real Madrid que sólo pega en los entrenamientos. El pobre Rüdiger, lento y mayor, tuvo que derribar a Ferran Torres en la frontal en el minuto 8. De resultas de su falta en la frontal llegaría el primero del Barcelona en el Clásico. La falta la ejecutó Rashford con precisión cirujana y al palo del portero. Courtois se tiró tarde y mal, la pelota le pasó por encima y el 1-0 subió al electrónico del Camp Nou. Los jugadores se lo celebraron en su cara a Arbeloa.
El Real Madrid, totalmente demolido, no era capaz de dar tres pases seguidos. Lo intentaban impotentes Vinicius y Brahim. Nada del resto. En el 18 cayó el segundo del Barcelona. Fue una pelota al área que Dani Olmo ganó la partida a Rüdiger y la dejó muerta en el área. Allí se había despistado Asencio, un central espantoso, que dejó a Ferran Torres solito para que fusilara a Courtois e hiciera el segundo.
El Barcelona, que tampoco está para tirar cohetes, concedió un mano a mano a Gonzalo, que se hizo un lío para anotar el 1-2. Luego Bellingham vería a Vinicius solo en el segundo palo, pero le rebañó la pelota Eric García en el segundo tiempo. El Real Madrid dilapidaba sus escasas opciones de asirse al Clásico.
Presionaba el Barça ante un Madrid transparente. No procede hablar de táctica porque los blancos llevan sin entrenador desde que echaron a Xabi Alonso. Mourinho tiene más trabajo que el abogado de Begoña Gómez. El balón era de los locales y la impotencia visitante, con el fútbol doliente como el rostro demacrado de su entrenador.
En el 38 Courtois metió los dedos de su mano derecha para evitar el tercero tras un mano a mano de Rashford, que pintó la cara a Fran García en la carrera, igual que antes Fermín había vuelto a demostrar que Asencio es un central de Segunda. Y en esas, con el Barcelona jugando plácidamente y el Real Madrid rendido, llegó el descanso.
Penalti al limbo
Del que regresamos con un panorama más o menos similar. Calentaban Raphinha y Koundé. Volvió a apretar el Barcelona, con un Rashford desatado en la derecha. Se topó con Courtois primero, lo mismo que Fermín en la jugada siguiente. Disfrutaba el Camp Nou y sufría un Real Madrid noqueado. Asencio vio una amarilla por cruzarse medio campo para ir a hacer de perdonavidas.
En el 54 Eric García le dio un codazo a Bellingham en el área (no pareció a propósito) pero ni el colegiado ni el VAR, con Iglesias Villanueva, quisieron ver nada. Era penalti por mucho que fuera sin querer. Obviamente, se fue al limbo. En el 55 otra vez el Real Madrid demostró lo mal que defiende cuando Ferran Torres ganó la espalda al lentísimo Rüdiger y se plantó ante Courtois que sacó su incorrupto pie izquierdo.
En el 62 marcó el Real Madrid acortó distancias en el Clásico. Lástima que hubiera cinco jugadores del equipo de Arbeloa en fuera de juego. Fue entonces cuando Flick decidió meter más madera: Raphinha y De Jong por Rashford y Dani Olmo. La tuvo Vinicius en el 64 en un mano a nano en el que Joan García estuvo más rápido y más atento que el brasileño.
Arbeloa, mortimer total, metió a Thiago por Camavinga en el 70. Fue su primer cambio. El Real Madrid era una oda a la impotencia. El Barcelona guardaba la ropa porque no necesitaba nadar ni a perrito. Al Clásico le quedaba un cuarto de hora aparentemente insulso. Flick metió a Bernal y Lewandowski por Ferran y Gavi. El Camp Nou ovacionó merecidamente el trabajo de ambos.
Entrarían en el 77 Mastantuono y Palacios por Brahim y Gonzalo. No había historia en el Clásico. Todo era cuestión de dejar pasar el tiempo y que el Barcelona, para regocijo del Camp Nou, ganara el Clásico y levantara una Liga que comenzó a ganar el día que el Real Madrid, por insistencia de Vinicius (y de Fede Valverde), decidió cargarse a Xabi Alonso. Pues nada. A refundarse tocan.