El Barcelona tiene impunidad absoluta incluso cuando no la necesita. Eric García propinó un codazo en el área a Jude Bellingham en la cara que el VAR ni siquiera revisó. Una acción que se fue al limbo, a pesar de que el inglés tuvo que ser atendido por los médicos sobre el césped y que presentaba un corte en el labio. Un penalti como una casa. Clarísimo. Hernández Hernández no lo vio, pero Iglesias Villanueva –que sí lo hizo– prefirió no avisarle para que revisara la acción.
Corría el minuto 53 de partido cuando en una jugada en el área, Bellingham caía y quedaba tendido en el césped. Era en una disputa con Eric García en la que, a priori, no se apreciaba nada. Sin embargo, la repetición desvelaba el motivo por el que cayó y tuvo que ser atendido. El inglés decía que le habían dado un codazo y, efectivamente, el defensa culé le propinó un codazo en la cara en medio de la disputa. Sacó el codo e impactó con él a la altura de la boca.
Bellingham abandonaba el terreno de juego para ser atendido por un corte a la altura del labio. Se esperaba que el VAR entrase en acción para ver qué había pasado. Pero nada más lejos de la realidad. Iglesias Villanueva, en un recurrente apagón desde Las Rozas, no mandaba a revisar la jugada a Hernández Hernández. El clásico escándalo de todos los partidos entre los grandes de nuestro fútbol, que siempre caen hacia el mismo lado.