Los árbitros hicieron su parte para que Grecia siga siendo un territorio inexpugnable cuando organiza una Final Four de baloncesto. Olympiacos se impuso al Real Madrid en un partido inolvidable, con los blancos aguantando dentro del partido hasta el último segundo, pero que inestimablemente se vio influenciado por unos colegiados que fueron muy caseros en todas las decisiones.
Sergio Scariolo hizo un planteamiento extraordinario de partido teniendo en cuenta que no contaba con pívots frente al mayor presupuesto de toda la Euroliga. El equipo blanco presentó batalla hasta el final, pero cuando las espadas estaban en todo lo alto con el marcador empatado a 80 puntos apareció el trío de ases que se guardaban los griegos en caso de apuros: Latisevs, Radovic y Lotermoser.
El trío arbitral hizo magia haciendo caer cada decisión dudosa del lado griego. Todo empezó con una fuera de fondo de Deck que revisaron y que claramente no era. Siguieron con dos faltas defensivos de Campazzo y Feliz que, definitivamente, eran más que rigurosas. Y culminaron su obra no pitando tres tiros libres a favor de Hezonja cuando el croata podría poner el 84-83 en el marcador.
👀 Las 𝐝𝐨𝐬 𝐟𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬 señaladas al Real Madrid en el tramo final.#F4Glory #Euroleague pic.twitter.com/3YAG1axqJh
— Movistar Plus Deportes (@MPlusDeportes) May 24, 2026
El Real Madrid hizo todo lo que pudo para buscar una remontada con orgullo en los segundos finales robando el balón hasta en dos ocasiones, pero es indudable que el factor arbitral influyó para que la Euroliga se quedase en casa como ya sucedió en la Final Four de 2007 que ganó Panathinaikos.
Los blancos se retiran con los honores de haber plantado cara al mayor presupuesto de la Euroliga y sin contar con sus tres pívots. El Real Madrid estuvo a la altura de su historia en un partido donde, con un arbitraje neutral, el resultado hubiese sido muy diferente. Honor a un equipo que se quedó a las puertas de ascender al Olimpo en Atenas.