Un infierno es lo que le espera al Real Madrid en la final de la Euroliga. Y es que a una hora del partido, la afición del Olympiacos ya había llenado prácticamente las gradas del OAKA Arena, el pabellón de su enemigo, Panathinaikos, donde su equipo se juega a las 20:00 horas volver a ser campeón de Europa 13 años después.
Miles de aficionados griegos ya rugían incluso más de tres horas antes de la final y durante la disputa del Clásico Júnior entre Barcelona y Real Madrid, pero cuando este terminó, los cánticos se fueron haciendo cada vez más fuertes y los decibelios indicaban que un evento de los gordos estaba a la vuelta de la esquina.
Ambientazo histórico en Atenas, aunque los blancos están convencidos de que ni la afición del Olympiacos ni el favoritismo de los griegos les va a intimidar en la final.