Bernardo Silva será jugador del Real Madrid en una operación que se ha cerrado en tiempo récord por una razón muy sencilla: el deseo del propio futbolista. El portugués siempre tuvo claro que, si el club blanco aparecía en su camino, no iba a existir ninguna duda. Vestir la camiseta del 15 veces campeón de Europa y jugar en el Santiago Bernabéu era una ilusión que arrastraba desde hace años y ahora la verá cumplida.
Desde que tomó la decisión de abandonar el Manchester City al no querer ampliar su contrato, Bernardo comenzó a estudiar diferentes opciones para continuar su carrera. Arabia Saudí llamó a su puerta con propuestas económicamente irrechazables para muchos jugadores, pero el centrocampista tenía claro que todavía quería seguir compitiendo al máximo nivel.
En ese escenario apareció el Barcelona. El conjunto azulgrana intentó convencerle por todos los medios y llegó a prometerle un papel protagonista dentro de su proyecto deportivo. Durante semanas, en la Ciudad Condal dieron prácticamente por hecho que el portugués acabaría vistiendo de azulgrana.
Cuando parecía que la batalla se reducía al Barcelona, irrumpió el Atlético de Madrid. Los rojiblancos se metieron de lleno en la puja y mejoraron en varias ocasiones la oferta salarial presentada al jugador. Durante algunos días, incluso parecía que Bernardo Silva terminaría jugando en el Metropolitano. Sin embargo, el desenlace iba a ser muy diferente.
Mourinho cambió la operación
El punto de inflexión llegó el pasado martes. Mourinho aterrizó en Madrid y mantuvo una reunión en el hotel Santo Mauro junto a Jorge Mendes, José Ángel Sánchez y Juni Calafat. Allí dejó claro que valorar el fichaje de Bernardo Silva no era una opción, sino casi una obligación.
En el Real Madrid existían dudas. No tanto por la calidad del jugador, indiscutible, sino por su edad. Sin embargo, Mourinho insistió. Y volvió a hacerlo al día siguiente durante su visita a Valdebebas. Mientras recorría las instalaciones, saludaba a viejos conocidos y comprobaba de primera mano la evolución de la Ciudad Real Madrid, volvió a poner encima de la mesa el nombre de su compatriota.
El técnico portugués explicó que la plantilla necesitaba futbolistas con experiencia, jerarquía y personalidad para competir por todos los títulos. También recordó que Bernardo sigue siendo un jugador tremendamente fiable. A sus 31 años continúa compitiendo al máximo nivel, apenas sufre lesiones y viene de completar otra temporada superando con holgura la treintena de partidos. Aquella conversación terminó de cambiar la opinión de los dirigentes blancos.
El Madrid espera un cambio de discurso
Una vez que el Real Madrid dio el paso definitivo, la operación se cerró prácticamente de inmediato. Bernardo Silva no necesitó pensarlo. Si aparecía el conjunto blanco, no había nada más que negociar.
Ahora, en Valdebebas observan con cierta curiosidad cómo reaccionará parte del entorno mediático. Durante las últimas semanas, mientras parecía destinado al Barcelona, Bernardo Silva era presentado como uno de los mejores centrocampistas del continente. Ahora que jugará en el Real Madrid, en el club blanco esperan escuchar otro tipo de análisis.
«Habrá que leer y escuchar que es un paquete viejo», bromean entre risas desde la entidad madridista. Lo que nadie discute dentro del club es que Mourinho ha conseguido uno de los fichajes que más deseaba para su nuevo proyecto.