La emotiva historia del niño que lloró con el abandono de Kimi Raikkonen
Fueron dos movimientos, en la uno. Kimi Raikkonen entraba dándose de codazos con Bottas, se rozaron, y el Ferrari se descontroló. Resultado: Max Verstappen es engullido por la máquina roja, ambos fuera. Salida, primera curva… Una rutina que nunca se acaba, pero no por ello es menos dolorosa.
Mientras todo pasaba, un niño en la grada, ataviado con la ropa ferrarista, lloraba desconsolado. La cámara se centró en él, y la reacción fue unánime: «Ohhh». Encogió el corazón ver la pasión en apenas unos años de edad. La inocencia, divino tesoro. El momento fue efímero: Vettel pasó a Bottas más tarde, en una maniobra magistral, y el niño, que ya era el protagonista de la tarde, saltó de alegría. Momentos.
Y al final, Ferrari, maestros en el marketing, fenómenos en el trato personal, se llevaron al niño para conocer a su ídolo, Kimi Raikkonen. No soy un veterano de estos lares, pero la sensación que deja Ferrari es diferente: son la rueda que mueve este molino… y lo hacen con la delicadeza de un drone. Bravo, Ferrari.
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