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Sigmund Freud, psicoanalista: «No hay necesidad en la infancia tan fuerte como la protección de un padre»

  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

En la infancia no hay necesidad tan fuerte como la protección de un padre, una frase que Sigmund Freud pronunció como psicoanalista y tiene su razón de ser. Sin duda alguna, estaremos ante una serie de cambios que pueden convertirse en la antesala de algo más. La mente de cada persona puede acabar siendo una puerta de entrada de una serie de comportamientos o de actitudes que son difíciles de cambiar y tienen, mucho, que ver con el entorno en el que se cría.

La influencia del padre y de la madre es clave para tener una infancia feliz y repleta de salud o de buenas sensaciones. Hay veces que las circunstancias son las que son, pero siempre desde el punto de vista de una serie de detalles que, pueden acabar generando más de una sorpresa. En estos días en los que cada elemento de los que nos rodean puede acabar marcando una diferencia importante. Un giro radical en la manera de hacer crecer una serie de peculiaridades que, sin duda alguna, acabarán siendo esenciales. Sigmund Freud pone en dedo en la llaga ante una necesidad que puede ser más fuerte de lo esperado.

No hay necesidad tan fuerte en la infancia como la protección de un padre

El papel del padre y de la madre es clave en un niño o niña. Son dos figuras que le acompañarán toda su vida y que puede acabar de darnos algunas peculiaridades que, sin duda alguna, acabarán marcando una diferencia importante. Una novedad clave en el momento en el que empezamos a generar algunos elementos que acabarán siendo esenciales.

Este tipo de detalles que pueden acabar siendo los que nos afectarán en unas jornadas en las que cada elemento puede acabar generando más de una sorpresa inesperada. Estos días en los que necesitamos descubrir la esencia de unos vínculos que son imposibles de romper.

El padre tiene una misión importante que debemos respetar y que, sin duda alguna, podremos empezar a descubrir en breve. Un cambio de tendencia que podría acabar siendo el que nos dará alguna que otra alegría en estos días que hasta la fecha nadie hubiera imaginado.

El padre del psicoanálisis sabe muy bien qué se esconde detrás de un padre que es determinante que aporte una serie de cualidades para un elemento esencial en una infancia que debe ser lo más feliz posible.

El psicoanalista Sigmund Freud explica la importancia de esta figura

Tal y como nos explican desde Geappsicología: «Desde el psicoanálisis freudiano, el padre es la figura que introduce la Ley (ley que ordena), separando simbólicamente al niño de la fusión con la madre y permitiéndole la entrada al orden social y cultural. Freud lo conceptualizó a través del Complejo de Edipo, donde el padre representa la autoridad y la norma, estableciendo límites y estructurando el psiquismo del niño. Por su parte, Jacques Lacan profundiza en la noción del Nombre-del-Padre, refiriéndose a la función simbólica del padre en la estructura del lenguaje y la subjetividad. Según Lacan, un padre que cumple su función es aquel que introduce la metáfora paterna, es decir, que permite la separación o diferenciación del niño respecto a la madre y lo inscribe en la dimensión simbólica del deseo y la ley. Un déficit en la función paterna, ya sea por ausencia física o emocional, puede derivar en estructuras psíquicas frágiles, dificultades en la regulación del deseo y problemas en la construcción de la identidad».

Un elemento que cobra un papel clave y se enlaza con las frases célebres que este experto no duda en poner sobre la mesa. Es hora de apostar claramente por un cambio de tendencia que puede ser esencial en estos días en los que realmente cada detalle cuenta.

Sería muy simpático que existiera dios, que hubiese creado el mundo y fuese una benevolente providencia; que existieran un orden moral en el universo y una vida futura; pero es un hecho muy sorprendente el que todo esto sea exactamente lo que nosotros nos sentimos obligados a desear que exista.

No, nuestra ciencia no es una ilusión. Pero sería una ilusión suponer que lo que la ciencia no nos puede dar lo que podemos conseguir en cualquier otra parte.

En mayor o menor grado, el contenido de los sueños queda siempre determinado por la personalidad individual, por la edad, el sexo, la posición, el grado de cultura y el género de vida habitual del sujeto, y por los sucesos y enseñanzas de su pasado individual.

“Bien ordenadas y en sucesión lógica, se ayudan unas palabras a otras, y la totalidad plena de sentido es fácilmente recordada durante largo tiempo. Lo desprovisto de sentido nos es tan difícil de retener como lo confuso o desordenado.

El que tiene ojos para ver y oídos para escuchar puede convencerse a sí mismo que ningún mortal puede mantener un secreto. Si sus labios son silenciosos, parlotean con sus dedos; la traición rezuma de ellos a través de todos sus poros