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Psicología

Según la psicología, las personas con baja inteligencia emocional utilizan siempre estas 3 frases en sus conversaciones

  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

No todas las palabras hieren de forma evidente. Hay frases que parecen inofensivas, pero que, según los psicólogos, delatan una baja inteligencia emocional y pueden crear una brecha en las relaciones personales. Una de ellas es «no tiene nada que ver conmigo», una frase que hace que la gente se sienta rechazada. 

Eso es una de las características principales de las personas con baja inteligencia emocional: la falta de empatía y la incapacidad para ponerse en el lugar de los demás. Eso puede influir en las oportunidades de ascenso profesional de una persona, y una persona centrada solo en su propio trabajo tendrá más dificultades para ganarse la confianza de sus superiores para ello. 

Otro caso es cuando alguien necesita ayuda y uno responde diciendo «no es asunto mío». Eso le hará sentirse rechazado y distanciará aún más la relación entre las dos personas.

Humor, posible excusa

El humor puede servir como excusa al hacer que las conversaciones sean más amenas, pero solo es efectivo si se usa de manera apropiada y sin herir los sentimientos de los demás. Muchas personas hacen comentarios sarcásticos sin darse cuenta y, cuando se justifican, dicen: «Solo estaba bromeando». Poner excusas hará que la otra persona se sienta poco respetada, por lo que es ideal reconocer el error y ofrecer una disculpa.

Otra de las frases que pueden arruinar una relación es «quien te dijo que no me escucharas». Tanto en la vida personal como en el trabajo, pocas personas desean escuchar críticas después de que algo ya ha sucedido. Hay gente que, cuando los resultados no son los esperados, en lugar de dar apoyo o colaborar para encontrar soluciones, muchos preguntan: «¿Por qué no me hiciste caso?», lo que puede interpretarse como una crítica y generar más dolor.

Las tres frases no se dicen con mala intención, pero repetirlas con frecuencia puede reflejar una inteligencia emocional y una capacidad de afrontamiento limitadas. Por tanto, es importante encontrar las palabras adecuadas, saber escuchar y respetar los sentimientos de los demás en cualquier situación.